Tareas para casa, ¿Exceso o obligación?

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Las tareas para casa, perjuicios y beneficios

El enlace entre tareas para la casa y el logro del estudiante está lejos de ser claro. No hay una evidencia conclusiva a través del tribunal, de que las tareas en casa aumentan el logro del estudiante. Algunos estudios muestran efectos positivos de tareas en casa bajo ciertas condiciones y para ciertos estudiantes, algunos no muestran ningún efecto, y algunos sugieren efectos negativos (Kohn, 2006; Trautwein y Koller, 2003).

Ante esta cita podemos decir que no toda tarea tiene efectos positivos en nuestros alumnos, sino que ha de ser una tarea dirigida y bien planteada sobre qué tipo de alumnado es el que más se beneficia. Diferentes estudios nos indican que el tiempo que se invierte en este tipo de tareas fuera del horario escolar, tiene que tener diferentes variantes. Entre ellas, encontramos la edad de los alumnos, en los cuales, a mayor edad, mayores beneficios a la hora de realizar este trabajo extra. Todo esto repercute en mayor eficacia de aprendizaje y consolidación de conocimientos.

Los estudiantes mayores se benefician más con las tareas para la casa que los estudiantes más jóvenes.  Algunos estudios han mostrado que los estudiantes mayores ganan más beneficios académicos con las tareas en casa que los estudiantes más jóvenes, tal vez porque los estudiantes más jóvenes tienen menos hábitos efectivos de estudio y son más fácilmente distraídos (Cooper 1989; Leone y Richards, 1989).

Aquí encontramos dos elementos clave, los hábitos de estudio y la distracción. Cuando hablamos de alumnos de instituto, éstos ya tienen integrados unos hábitos de estudio, los cuales les aportan más ventajas a la hora de hacer dichas tareas. En contraposición, los más jóvenes, entre los 6 y los 8 años, son más fácilmente distraídos por cualquier elemento externo, perjudicando así el refuerzo cognitivo que se pretende conseguir con los deberes.

¿Cómo afecta a los alumnos con necesidades especiales de soporte educativo?

Todos contamos a diario con alumnos con dichos problemas de aprendizaje en nuestras aulas de trabajo. Pero ellos, a la hora de tener dichos deberes, reciben un trato diferente a lo nombrado en el primer apartado. Encontramos, por lo general, la necesidad de mandar este tipo de tareas, de forma muy supervisada, dirigida y con el control de un adulto. Es fácil cometer el error de mandar tareas pensando que estamos reforzando esos conocimientos, pero pueden no estar ayudando a estos alumnos como deseamos.

Estudiantes con problemas de aprendizaje se benefician de las tareas en casa bajo ciertas condiciones.  Los estudiantes con problemas de aprendizaje pueden beneficiarse de las tareas en casa si una apropiada supervisión y monitoria le son facilitadas (Cooper y Nye, 1994).

¿Y respecto a la cantidad de dichas tareas?

Ante esta cuestión, difícil de plantear, nos preguntamos sobre cuantos ejercicios de repaso, tiempo de investigación, prácticas, entre otras cosas, deben de hacer nuestros estudiantes para poder sacar un rendimiento óptimo a este tiempo de trabajo en sus casas. Para ello, diferentes estudios hablan de una relación entre el tiempo de estas tareas y la edad de dichos estudiantes. Como es lógico, a mayor edad, más tiempo de concentración y de rendimiento eficiente, pero, ¿cuánto tiempo?

Muchas tareas en casa pueden disminuir su eficiencia si no se tiene en cuenta su duración. Las investigaciones de la cantidad óptima que un estudiante debería invertir haciendo tareas en casa es limitada, pero hay indicaciones que para los estudiantes de escuela media, 1 a 2 horas por noche es lo ideal.  Los estudiantes de la escuela primaria parecen beneficiarse de cantidades más pequeñas (menos de una hora por noche).  Cuando los estudiantes dedican más de este tiempo haciendo tareas, la relación positiva con el logro del estudiante disminuye (Cooper, Robinson, y Patall, 2006).

Así podríamos decir que Cooper es uno de los defensores de los deberes, indicando en sus escritos que se deberían de asignar 10 minutos de deberes según el curso del alumno, empezando por primaria. Por tanto, un alumno de sexto curso de educación primaria no debería de exceder nunca dichas tareas a los 60 minutos.

Conclusión

Figura 2. Examen Montreal

Leído este artículo e indagado sobre diferentes aspectos positivos y negativos que ello conlleva, puedo decir que cada uno podemos elegir un camino distinto a la hora de hacer nuestra metodología docente. Pero, en gran cantidad de escuelas a lo largo de todo nuestro estado, encontramos (personalmente), un nivel bastante bajo, por lo que a veces, es necesario invertir mucho tiempo en dar unas explicaciones racionadas para que todos y cada uno de nuestros alumnos, aprenda los contenidos. Por tanto, si hemos de mandar tarea extra para casa, mi valoración es que si, pero todo bajo una supervisión, y nunca excediéndonos en el tiempo que requieren hacer estas tareas.

Y tú, ¿qué camino eliges?

Referencias bibliográficas

  • Kohn, A. (2006, September). Abusing research: The study of homework and other examples. Phi Delta Kappan, 8-22.
  • Trautwein, U., & Koller, O. (2003). The relationship between homework and achievement—still much of a mystery. Educational Psychology Review, 15, 115-145.
  • Cooper, H. (1989). Homework. White Plains, N.Y.: Longman.
  • Leone, C. M., & Richards, M. H. (1989). Classwork and homework in early adolescence: The ecology of achievement. Journal of Youth and Adolescence, 18, 531-548.
  • Cooper, H., & Nye, B. (1994). Homework for students with learning disabilities: The implications of research for policy and practice. Journal of Learning Disabilities, 27, 470-479.
  • Cooper, H., Robinson, J. C., & Patall, E. A. (2006). Does homework improve academic achievement? A synthesis of research. Review of Educational Research, 76, 1-62

Referencia de figuras

Francisco Cleries Diaz