La influencia de las pantallas en la era digital.

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Hoy en día, las Tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) han irrumpido en nuestras vidas para quedarse. Es innegable que dichas tecnologías han favorecido el acceso a la información y por tanto son una gran herramienta para el desarrollo científico, social, educativo, cultural…

Desde hace años, las TIC han tomado un papel muy importante en la forma en la que nos comunicamos o hacemos nuestras tareas de la vida diaria, y como no podía ser de otra forma han llegado también a la educación.

La formación del profesorado, así como la inversión de los centros para hacerse con recursos digitales accesibles para los alumnos ha sido un pilar fundamental de los proyectos educativos de la mayoría de los centros, valorando la utilidad de estas herramientas en las aulas. Es importante destacar que el objetivo principal debe ser siempre poner las TIC al servicio de la educación y no al revés.

Aun así, cuando un equipo docente se dispone a implantar de manera eficaz en el centro diferentes tecnologías, se encuentra con un sinfín de dificultades. Según Ferreiro, R. F. (2006) algunas de ellas las podemos resumir en:

  • Falta de recursos materiales en el centro
  • Poca inversión por parte de las administraciones
  • La brecha digital existente entre diferentes alumnos
  • La formación de docentes y familias

A pesar de esto, los equipos docentes hacemos todo lo que está en nuestra mano para compensar estas dificultades y exprimir al máximo los recursos con los que contamos para poder ofrecer una educación digital e innovadora de calidad.

Aun así, de manera lenta y escalonada dependiendo del contexto de cada colegio, es fácil encontrar centros que cuentan ya no solo con una buena dotación de ordenadores sino también con pizarra digital inteligente (PDI), mesa táctil infantil… o que se han deshecho de los libros en papel para incorporarlos digitalmente a través de tablets personales que posee cada alumno.

Pero la pregunta que arrojo para le reflexión es ¿Estamos sobreexponiendo a los alumnos a las pantallas como consecuencia del afán por la innovación docente a través de las TIC?

Tal y como expone la revista Crónica Global (2018) “El estudio ABCD (Adolescent Brain Cognitive Development", o desarrollo cognitivo del cerebro adolescente), es un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos que ha determinado que la sobreexposición a pantallas puede afectar gravemente en el desarrollo de los más pequeños. Los investigadores, que han estudiado estos efectos a lo largo de una década, realizaron pruebas a más de 11.000 niños de todo el país. Un trabajo que ha tenido un coste total de 300 millones de dólares.

Una de las revelaciones más sorprendentes es la comprobación de que el córtex cerebralde los niños puede sufrir una pequeña reducción si la exposición a dispositivos electrónicos se convierte en un hábito durante más de siete horas diariasOtro dato relevante que ha podido ser demostrado es que el uso de tablets smartphones durante más de dos horas al día hace que disminuyan los resultados niñosen los test de razonamiento y lenguaje. También que su capacidad de retención se vea reducida.

Además, son muchos los expertos en visión que nos alertan de las graves repercusiones que puede tener sobreexponer a los niños a dispositivos digitales. El colegio nacional de ópticos-optometristas advierte que “el uso abusivo e incontrolado de dispositivos electrónicos como móviles o tabletas aumenta el riesgo de sufrir miopía en niños”. Esto es debido a que, cuando focalizamos mucho la visión central en dispositivos electrónicos, favorecemos la visión tubular que puede producir estrés y fatiga visual estimulando la aparición y la progresión de la miopía.

Por ello, la Academia Americana de Pediatría (ADA) publicó las siguientes recomendaciones:

  • Niños de 0 a 18 meses: Nada de pantallas.
  • De 2 a 5 años: Entre media y una hora al día de contenido de alta calidad, siempre con un adulto presente que pueda ayudarlos a entender qué están viendo.
  • De 7 a 12 años: Una hora al día, siempre y cuando no interfiera en la vida normal de los niños (horas de sueño, actividad física, tiempo en familia, etc.).
  • De 12 a 15 años: Una hora y media, prestando especial atención al contenido al que acceden.
  • Más de 16 años: Dos horas. La recomendación es que sus dormitorios estén libres de pantallas.

Figura 1. Pantallas

Según datos de un  estudio reciente realizado por el Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Cataluña (COOOC), La miopía comienza a considerarse la nueva pandemia europea. Cerca de la mitad (47%) de los jóvenes de entre 25 y 29 son miopes.

Además de los problemas de visión, podemos encontrarnos con alteraciones de sueño debido a la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos. No nos equivoquemos, la luz azul no es mala. Históricamente el sol ha sido la única fuente de luz azul durante millones de años, pero hoy en día las luces LED, así como las pantallas, producen una gran cantidad de este tipo de ondas.

Según Iñaki Linazaroso, en su artículo Qué es la luz azul y porqué debería importarte, expone que la sobreexposición a la “luz azul” puede ser peligrosa y nos afecta de varias maneras:

  • Altera nuestro ciclo de sueño/vigilia: la excesiva exposición a la luz azul puede interferir con la producción de la hormona melatonina, produciendo un estado de vigilia más prolongado.
  • Por su parte, una menor producción de esta hormona puede alterar el metabolismo de la glucosa aumentando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Los niños y jóvenes son más sensibles a la luz azul, especialmente los de más corta edad. Esto puede ser debido a que, generalmente, tienen pupilas más grandes y los medios oculares son más transparentes, lo que resulta en una mayor cantidad de luz azul que llega a la retina. Las consecuencias pueden ser devastadoras: poca calidad de sueño, un estado de alerta más prolongado, menor capacidad de concentración y menor rendimiento escolar. Además, se está estudiando su relación con la obesidad y la depresión.
  • Nos provoca síntomas de cansancio y estrés visual.
  • A largo plazo puede provocar alteraciones en las células de la retina del ojo. Estos cambios se han asociado a enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  • Se sospecha que la luz azul-violeta ayuda a la formación de cataratas.

Figura 2. Ordenadores.

A pesar de las consecuencias negativas que puede tener una sobreexposición a las pantallas, debemos sopesarlo con las grandes ventajas que éstas nos ofrecen en el aula. No debemos olvidar que la competencia digital es una de las muchas que debemos desarrollar en nuestros alumnos ya que debemos prepararlos para la sociedad digital en la que viven. La educación digital es fundamental hoy en día, pero debemos educar también en la moderación exponiendo los riesgos que puede tener una sobreexposición a las pantallas.

Algunos consejos para padres y docentes son:

  • Procura que descanse 20 segundos cada 20 minutos mirando a una distancia superior a 20 pies (6 metros), siguiendo la regla del 20-20-20.
  • Comprueba que su postura es adecuada, y que el brillo y contraste de las pantallas estén ajustados correctamente.
  • Ayúdale a ejercitar sus ojos con estos sencillos ejercicios oculares.
  • Protégelo contra la luz azul de los dispositivos con antirreflejantes de filtro azul y/o lentes oftálmicas neutras que minimicen la exposición a esta tipología de luz.
  • Evita que vea la televisión a menos de 2-3 metros de distancia. Tampoco es recomendable estar completamente a oscuras.

Otros consejos

Una nutrición adecuada contribuye a un buen estado de salud, también en el caso de la salud visual.

Realízale un examen visual, mínimo, una vez al año para que tu optometrista pueda prevenir, detectar y corregir a tiempo posibles problemas visuales.

En conclusión, debemos valorar los aspectos positivos que las nuevas tecnologías han traído a nuestras vidas. Nos han facilitado nuestra vida diaria de muchas maneras pero a costa de una sobreexposición a las pantallas. Las pantallas en sí no son malas para nuestra salud ya que somos capaces de lidiar con pequeñas dosis, pero en exceso hace que nuestra salud, sobre todo ocular se resienta. Los maestros debemos tenerlo muy en cuenta a la hora de programar nuestras actividades ya que hay muchos de los objetivos que nos planteamos que se pueden trabajar de una manera activa, significativa e innovadora sin necesidad de usar pantallas. Hoy en día parece que la innovación va unida a las nuevas tecnologías y no siempre es así. Por último, me gustaría terminar con una cita de la psicóloga Sheri Madigan (2019):

"Los padres pueden pensar en las pantallas como si les dieran comida basura a sus hijos: en pequeñas dosis no es tan malo, pero con exceso tiene consecuencias"

Sheri Madigan

BIBLIOGRAFÍA

Ferrés i Prats, J. (2014).  Las pantallas y el cerebro emocional. Barcelona: Gedisa Editorial

Browne, D., Thompson, D., Madigan, S. (2019).  Digital Media Use in Children: Clinical versus Scientific ResponsibiltiesJAMA Pediatrics

Linazaroso, I (12 de noviembre de 2020). Qué es la luz azul y por qué debería importarte. Salud ocular. Recuperado de https://linazasoro-optika.eus/la-luz-azul-deberia-importarte/

Ferreiro, R. F. (2006). El reto de la educación del siglo XXI: la generación N. Recuperado 15 de noviembre de 2020, a partir de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=68800506

Figuras:

NadineDoerle (2016) Figura 1. Pantallas [fotografía]. Recuperado de: https://pixabay.com/es/photos/ni%C3%B1o-tablet-tecnolog%C3%ADa-equipo-1183465/

ExplorerBob (2018). Figura 2. Ordenadores [fotografía]. Recuperado de https://pixabay.com/es/photos/ni%C3%B1o-jugar-juego-tecnolog%C3%ADa-3264751/

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