Estrategias psicopedagógicas para alumnado con déficit motriz

FacebooktwitterpinterestlinkedinmailFacebooktwitterpinterestlinkedinmail
Print Friendly, PDF & Email

            Siguiendo a Coll (1990) podemos considerar deficiente motórico «al niño o niña que presenta de manera transitoria o permanente una alteración en su aparato locomotor debido a un deficiente funcionamiento del sistema óseo o articular, muscular y o nervioso y que en grados variables limita alguna de las actividades que puede realizar con el resto de los niños o niñas de su edad». Debido a ello pueden necesitar una respuesta educativa especial y una movilidad, manipulación, comunicación y/o motivación específica.

            Por tanto, como características generales podemos indicar que el alumno con deficiencia motriz es aquel que presenta de forma permanente o transitoria una alteración del aparato motor, debida a una anomalía de funcionamiento en algún sistema (osteo-articular, muscular o nervioso), que limita en grado variable alguna de las actividades que pueden hacer los alumnos de su misma edad. Según el sistema afectado la deficiencia motriz se va a manifestar con unas características determinadas. Vamos a tratar aquí las que se presentan con más frecuencia en los centros educativos, especificando las características genéricas de los estudiantes que resultan afectados por dichas anomalías.

            La Parálisis Cerebral se define como «un desorden permanente y no inmutable de la postura y el movimiento, debido a una lesión en el cerebro antes de que su desarrollo y crecimientos fueron completos» (Bautista, 1993).

            Teniendo en cuenta el periodo en el que ocurre la lesión, las alteraciones que se producen van a afectar de un modo diferente al desarrollo global del niño. Las consecuencias de la parálisis cerebral a nivel motor van a ser las siguientes:

  1. A nivel ocular, se puede dar con frecuencia estrabismo convergente, apareciendo también dificultades en la organización espacial.
  2. Algunas personas con parálisis cerebral van a ser incapaces de lograr la relajación muscular incluso en reposo.
  3. Debido a diferentes factores que influyen en el desarrollo correcto de la succión, deglución y mascado no se va a producir el ejercicio de movimientos gruesos de mandíbula, labios y lengua, y va a quedar afectado el posterior desarrollo de los movimientos finos y precisos necesarios para el habla.
  4. Dificultades en mantener el control de la postura, realizar movimientos voluntarios y coordinados y mantener el equilibrio.
  5. Imposibilidad de regular los movimientos, por lo que estos suelen ser amplios y bruscos.
  6. Les resulta difícil o imposible controlar sus movimientos y su postura para realizar actividades de motricidad fina.
  7. Presentan alteraciones en el ritmo respiratorio que afectan a la entonación y al ritmo de la palabra que pueden hacer que la comprensión sea difícil.
  8. Se dan problemas en la articulación de los fonemas con omisiones y sustituciones de los mismos.

            Las diversas alteraciones que se producen van a dar lugar a una gran variabilidad en lo referente al campo de la comunicación y el lenguaje diferenciándose dos grandes grupos:

  • Los paralíticos cerebrales orales que aunque tengan dificultades pueden utilizar el habla para comunicarse.
  • Los paralíticos cerebrales no orales a los que le resulta imposible utilizar el habla para comunicarse.

            Además, la problemática motriz va a condicionar el desarrollo de la comunicación afectiva no-verbal que se establece entre el niño y/o sus familiares que le atienden. Las dificultades señaladas van a producir un retraso en el desarrollo del lenguaje a nivel semántico, sintáctico y fonológico, que especialmente van a incidir en la adquisición del código escrito.

            En las lesiones craneoencefálicas se van a dar características diferentes en función de la zona afectada y del momento en el que se produce la lesión. En el ámbito motor se pueden producir problemas similares a los que se dan en la parálisis cerebral. En el ámbito de la comunicación y del lenguaje, si han resultado afectadas las áreas de elaboración del lenguaje, se van a producir una serie de alteraciones en la expresión oral (pobreza de vocabulario, frases cortas, trastornos articulatorios, perturbaciones en la emisión de la voz, dificultad para evocar el nombre de objetos frecuentes, verbos, adjetivos…) y en la comprensión oral entendiendo solo frases cortas y familiares. En el lenguaje escrito también se pueden producir alteraciones muy importantes tanto en la lectura como en la escritura (lectura lenta, sin entonación y ritmo, dificultades en la comprensión más que en el lenguaje hablado, errores de ortografía arbitraria …).

            Hay otra serie de alteraciones motrices (espina bífida, poliomielitis, lesiones medulares, distrofias musculares progresivas) que por ser menos frecuentes no se van a analizar.

            En las personas con deficiencia motriz, la ausencia o falta de control de los movimientos va a dificultar el contacto adecuado con la realidad, limitando el propio conocimiento y desarrollo y provocando una falta de interés por el medio. Se puede dar también una dependencia continuada del adulto, lo que en muchos casos va provocar una actitud de gran pasividad. La actitud de las personas de su entorno va a condicionar en gran parte su normalización social.

            En relación a su respuesta educativa vamos a estudiar cuatro aspectos principales:

            a) Aspectos prioritarios: Interacción con su entorno físico y social.Para favorecer la interacción con su entorno físico y social será necesario estar atento a sus expresiones faciales, movimientos oculares, sonidos,  vocalizaciones, cualquier gesto voluntario producido para aprender a darle significado: conseguir y mantener la atención de la persona con la que interactúa, manifestar deseos, necesidades, rechazo, agradecimiento, etc.

            Por lo tanto, en las interacciones sociales debemos estar atentos a sus miradas, a sus expresiones de alegría o tristeza, etc., por incipientes o limitadas que sean. Tendremos que tratar de darles un contenido, que poco a poco tendrá un auténtico significado funcional, conocido por los demás y que servirá de base para las nuevas adquisiciones.

            Se deben poner al alcance de cada alumno, tanto los contenidos de los juegos, como los objetos, fotos o imágenes para que puedan manipularlos, desplazarlos, conocerlos, nombrarlos o, en su defecto, señalarlos para expresar el contenido de la comunicación. El contexto compartido es imprescindible al comienzo del desarrollo de la comunicación.

            Para facilitarles esta interacción con los objetos habrá que realizar las adaptaciones necesarias utilizando determinadas ayudas técnicas. Por ejemplo, si nuestra alumno no puede nombrar los objetos, ni puede señalarlos con la mano, podemos colocar los objetos en un panel para que lo señale con el cabezal licornio (varilla que se sujeta en la cabeza saliendo de la zona frontal o del mentón).

           b) Adquisición de un sistema de comunicación oral o no oral.  Hay que aprovechar el potencial oral de aquellos alumnos y alumnas que emiten palabras, de forma más o menos inteligible, aunque con dificultades en el ritmo, voz o articulación.

            El maestro de audición y lenguaje colaborará con el profesor tutor para tratar de conseguir un desarrollo del lenguaje oral funcional, tratando de generalizar lo que el estudiante ha aprendido en las sesiones individualizadas.


Figura 1: Apoyo del maestro de audición y lenguaje y logopeda.

            Cuando los discentes estén gravemente afectados en su motricidad se les enseñarán técnicas de comunicación distinta de la palabra articulada, utilizando gestos o símbolos gráficos. Los sistemas gráficos (Bliss, Rebus y Sistema Pictográfico de Comunicación) son los más utilizados para los alumnos con afectación motora, debido a su dificultad para realizar gestos manuales. Se diferencian por el mayor o menor grado de abstracción de los símbolos que utilizan, permitiendo de ese modo su adaptación al nivel de los símbolos que utilizan y al grado de desarrollo cognitivo de la persona.

            c) Desarrollo del lenguaje oral y escrito: Será necesario aprovechar el potencial de los alumnos, definidos como orales, para facilitar el aprendizaje de los diferentes contenidos del área de Lenguaje, aunque presenten errores en la articulación, en el ritmo o en la voz.

            Para que determinados estudiantes con una gran incapacidad motora puedan acceder a la lectura, será necesario la utilización de determinadas ayudas (atriles, pasa páginas,  manuales, bucales o de cabeza, escáner para pasar la información de una hoja al ordenador,…

            Para favorecer el acceso en la escritura de los alumnos que presentan manipulación manual sólo serán necesarias determinadas adaptaciones para asir correctamente el lápiz. Cuando no es posible escribir directamente será necesario recurrir a otro tipo de ayudas (procesadores de voz, ordenador y sus periféricos, ratones adaptados…). Para el manejo del teclado y del ordenador será preciso también realizar determinadas adaptaciones bien sobre el alumno o sobre el propio teclado.

            d) Objetivos y contenidos: Para definir adaptar el currículo de los alumnos con déficit motriz será necesario conocer su nivel de competencia en:

  1. Movilidad (desplazamiento postura y manipulación).
  2. Comunicación.
  3. Intereses, motivaciones y actitudes.
  4. Necesidades que presentan las diferentes áreas.

            Considerando las dificultades que presentan en la manipulación, desplazamiento y comunicación habrá que realizar determinadas adaptaciones curriculares en los objetivos y contenidos. Las modificaciones a realizar podrán ser:

            a) Modificar el tiempo previsto para conseguir un objetivo determinado.

            b) Eliminar o introducir determinados objetivos.

            c) Priorizar determinados objetivos y contenidos que se consideran básicos para conseguir otros.

            En cuanto la evaluación (Sánchez, 2011) tenemos que indicar que para valorar la competencia curricular de los alumnos será necesario valorar previamente aspectos relacionados con su movilidad y control postural así como su manera de comunicarse. En función de la modalidad expresiva que sean capaces de utilizar habrá que plantear tanto la evaluación como la intervención educativa.

            Para valuar los aspectos comunicativos habrá que considerar tanto su capacidad expresiva como comprensiva. Es necesario conocer cuál es la modalidad comunicativa (gestos, expresiones faciales, palabras, emisiones vocálicas, señalizaciones, recorridos visuales, etc.) que utilizan para comunicarse con los demás, para adaptar la evaluación que se realice al tipo de respuesta del alumno, con el fin de posibilitar la interacción con el profesor. Así, por ejemplo, si se quiere evaluar la competencia en el reconocimiento de palabras escritas a un alumno que es capaz de utilizar como modalidad expresiva los recorridos visuales, se le pueden presentar separadas varias palabras escritas en cartulinas pidiéndole que detenga su mirada en la palabra requerida.

            La evaluación de los aspectos comprensivos se hará partiendo de los objetivos curriculares que correspondan con su edad y nivel de desarrollo. En el caso de los alumnos que tienen el habla muy afectada será necesario enseñarles sistemas alternativos o aumentativos de comunicación que les sirvan para expresarse o para adquirir la lectoescritura y que podrán ser utilizados igualmente en la evaluación del alumno.

            La evaluación de la movilidad y del control postural va a aportar información de cara a facilitar la relación del estudiante con su entorno y para indicarnos las adaptaciones a realizar en el mobiliario y los materiales didácticos y en la eliminación de barreras arquitectónicas. Así, para conseguir el máximo nivel de autonomía del discente habrá que utilizar los recursos necesarios para optimizar su control postural en las diferentes situaciones que se dan en el aula organizando la clase y los materiales de manera que le resulten accesibles.

            La evaluación de los aspectos anteriores va a permitir conocer cuáles son las adaptaciones que serán necesarias realizar en la situación, materiales y modalidad expresiva para la evaluación del alumno en las diferentes áreas del currículo. Durante el proceso de evaluación será necesario recoger las ayudas que se dan al discente y las estrategias que éste utiliza, con el fin de que orienten las actuaciones a realizar y las estrategias a utilizar por parte del profesorado en las situaciones de enseñanza-aprendizaje.

            En cuanto a los recursos materiales y personales estableceremos que en función de las necesidades del alumno en relación al contexto educativo habrá que determinar las modificaciones a introducir o los aspectos a tener en cuenta en la organización del aula y en los recursos materiales a utilizar para facilitar los procesos de enseñanza-aprendizaje. A su vez, habrá que realizar las adaptaciones necesarias para facilitar el desplazamiento, la comunicación, la manipulación y las interacciones de los alumnos y alumnas con déficit motriz. Hay una serie de aspectos que son necesarios considerar en la organización del aprendizaje de estos estudiantes como:

  • Agrupamientos del alumnado,
  • Tiempos y horarios, y finalmente,
  • Organización de trabajo realizado por los diferentes profesionales que intervienen (fisioterapeutas, orientadores, maestros de educación especial y de audición y lenguaje,…)

            En el apartado de las necesidades educativas especiales indicaremos en este apartado que se formularán y enumerarán las necesidades educativas del alumno tratando de categorizar la información obtenida en el proceso de evaluación haciendo una simple referencia a lo que éste necesita en este momento del proceso. Estas necesidades se concretan en capacidades básicas que debe desarrollar el alumno bien porque se derivan de su propia problemática o bien porque ya han sido desarrolladas por sus compañeros y son requisitos que debe reunir el entorno de enseñanza y aprendizaje para compensar sus dificultades. Enumeraremos alguna de las necesidades educativas especiales más frecuentes de los alumnos con déficit motórico. Para empezar, necesitan en líneas generales, la eliminación de barreras arquitectónicas en el centro a fin de ofrecer la más completa integración posible.  También demandan puertas amplias, suelos antideslizantes, lavabos amplios,… Necesitan ser situados a ser posible en la planta baja del centro así como tener un mobiliario adaptado a sus necesidades además de poder contar con personal especializado en el centro como fisioterapeutas y psicomotricistas.

Figura 2: Fisioterapeuta realizando ejercicios de motricidad.

            A su vez,  precisan material específico para el uso correcto de los materiales de trabajo que debido a su déficit (como la falta de fuerza e inestabilidad de la muñeca) les dificultan las tareas y manejos manuales.  Finalmente, se les debe de ofrecer un ambiente enriquecedor con refuerzo de sus logros especialmente de su autoestima y autoconcepto.

            A modo de conclusión, podemos indicar que desde un punto de vista cognitivo los alumnos con deficiencia motora no siempre presentan déficit intelectual. Por ello, pueden seguir el nivel académico del aula ordinaria siempre que se les facilite la movilidad necesaria y se atiendan sus necesidades especiales.

Referencia Bibliográfica

  • Bautista, R. (1993). Necesidades Educativas Especiales. Compilación. Málaga: Algibe.
  • Coll, C. (1990). Desarrollo psicológico y educación III. Madrid: Alianza Editorial.
  • Sánchez Cano, M. (2011): La evaluación psicopedagógica. Barcelona: Graó.

Referencias figuras

José Antonio Carmona

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.