Comportamiento disruptivo en las aulas

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¿A qué llamamos comportamiento disruptivo?

La conducta disruptiva es un término que alude a un comportamiento que daña el proceso de enseñanza y aprendizaje en los alumnos comportamiento de tipo antisocial. de una o varias personas «que se caracteriza por una ruptura muy marcada respecto a las pautas de conducta y valores generales o sociales aceptados, que pueden amenazar la armonía e incluso la supervivencia del grupo», a través de acciones hostiles y provocadoras que incitan a la desorganización de las actividades interpersonales y grupales. (Conducta disruptiva,s.f.)

En efecto con tres o cuatro alumn@s disruptivos en el aula, podemos encontrarnos con una situación desagradable de pérdida del control del aula. Provocan el caos y la desorganización en el grupo, ya que en la mayoría de los casos, el resto del alumnado se dejan arrastrar por esos alumnos y se convierten también en alumnos problemáticos por imitación.

Tabla 1: Manifestaciones y difusión de la identidad.

¿Cuáles son los comportamientos disruptivos?

Los comportamientos disruptivos más habituales que nos podemos encontrar en las aulas son:
– Desafiar la autoridad del docente.
– Tendencia a culpabilizar a los demás.
– Negativa a cumplir normas o reglas.
– Comportamientos de acoso hacia otras personas.
– No pedir permiso para hablar, levantarse, abrir la ventana…..
– Falta de empatía

En un acto de indisciplina hay siempre una confluencia de causas, aunque alguna de ellas sea la preponderante”

Carrasco J. 1995

Las causas más comunes que pueden provocar estos comportamientos son:

– Exposición a la violencia.
– Sufrimientos de abusos.
– Crianza deficiente o inconsistente.
– Rebeldía debido a la edad del alumnado.
– Desinterés por los estudios.

Los problemas disciplinarios pueden ser tan leves como hablar fuera de tiempo, no prestar atención, masticar chicle y hablar con los amigos durante clase; o mayores, los cuales son peligrosos y afectan a toda la clase. Estos incluyen: peleas, acoso y lanzar objetos entre otros. Si los problemas menores son continuos y no se atacan a tiempo, se convertirán en problemas mayores y más difíciles de controlar. (Bentinck R. 2017)

Figura 1: Comportamiento disruptivo

Control de la conducta

El respeto de nuestros alumnos nos lo tenemos que ganar. Hay que ser razonablemente estricto en hacer cumplir las normas e intentar ser lo más justo posible. Los adolescentes llevan muy mal las injusticias y se revelan rápidamente. Una vez que nos ganemos su respeto, nos llevaremos bien con nuestros alumnos.

La convivencia implica a todos los miembros de un centro escolar y, debería ser tomada como objetivo en el currículo del desarrollo socio-personal "

Fernández I. 1999

Lo ideal es conseguir un clima de respeto mutuo. El profesor debe ser un modelo a seguir por sus alumnos.

La clave para controlar la conducta de nuestros alumnos radica en establecer una serie de normas básicas y una serie de sanciones si no se cumplen dichas normas. Tienen que tener claro la dualidad NORMA-SANCIÓN.

Algunas de las normas pueden ser: no levantarse sin permiso, no hablar sin levantar la mano, no abrir las ventanas sin permiso, traer todo el material necesario, trabajar en clase….

En cuanto a las sanciones podemos utilizar: negativos individuales o colectivos (cuando por ejemplo se produce un alboroto general), quedarse sin recreo, copiar una frase una serie de veces y amonestaciones. Con una serie de negativos y amonestaciones al principio de curso, es suficiente para que la conducta de nuestros alumnos mejore sustancialmente. Pero es importante empezar desde el primer día de clase a imponer la disciplina y el orden en nuestras clases. Si somos “blandos” al principio del curso, enseguida se nos subirán a “las barbas” y luego nos costará mucho más mantener el control.

Los alumnos aprenden rápido con que profesores pueden portarse mal y con qué otros les conviene portarse bien.

Al principio de curso tendremos que esforzarnos más en mantener está dinámica de mal comportamiento = sanción, pero luego tendremos el resto del curso escolar tranquilo ya que los alumnos adquieren el hábito de portarse bien. Y si llevamos varios años en el mismo centro nuestra reputación de profesor que le gusta la disciplina y el orden y la sabe imponer, correrá de boca en boca y nuestro trabajo se facilitará bastante.

Finalmente, existe numerosa bibliografía y cursos de formación que nos pueden ayudar a conocer y gestionar las conductas disruptivas más comunes en las aulas. Sin orden y disciplina no es posible un buen proceso de enseñanza-aprendizaje.

Referencias

Conducta disruptiva ( s.f.), En Wikipedia, La enciclopedia libre. Recuperado el 8 de Abril 2019 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Conducta_disruptiva

Adam E. et al (2003), Tabla 1 extraída de: Emociones y educación: Qué son y cómo intervenir desde la escuela, Barcelona, España, Editorial: GRAÓ

Carrasco J.(1995), Técnicas y recursos para el desarrollo de las clases, Madrid, España, Editorial: Rialp.

Bentinck R(2017), Estrategias comprobadas para el manejo del aula,Editorial: Babelcube

Fernández I.( 1999), Prevención de la violencia y resolución de conflictos,Madrid, España, Editorial: Narcea

Figuras

Pablo Moreno Jiménez

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