Cómo superar las dificultades en la comunicación

por | 21 junio, 2018

La comunicación podría definirse como un intercambio de información entre individuos a través de un sistema común de símbolos. Esto implicaría cuatro variables, quién dice qué a quién y con qué propósito.

COMPETENCIA ESTRATÉGICA

A lo largo de los años, en el aprendizaje de idiomas, la competencia comunicativa ha ido añadiendo elementos a su definición. Desde Chomsky, que únicamente consideraba la competencia gramatical, hasta Canale y Swain que distinguían cuatro componentes: competencia lingüística, competencia sociolingüística, competencia discursiva y competencia estratégica. Es en esta última es donde encontramos nuestro objeto de estudio. La competencia estratégica se refiere a la estrategias, tanto verbales como no verbales, que usa el hablante para compensar las dificultades en la comunicación. Estas estrategias son una serie de habilidades, técnicas y tácticas usadas entre los hablantes con el propósito de hacer un intercambio de mensajes de forma exitosa. Se caracterizan por tres particularidades. En primer lugar, están orientadas hacia un problema. Esto significa que son herramientas que se usan porque hay un problema que resolver, compensar las dificultades que se encuentra el hablante. En segundo lugar, se caracterizan por ser potencialmente conscientes. Se usan conscientemente, sin embargo después de cierta práctica pueden llegar a usarse inconscientemente. Finalmente, son formalmente aprendidas y, por ello, deben ser enseñadas y trabajadas en el contexto del aula.

TIPOS DE ESTRATEGIAS

Teniendo en cuenta que no todos los hablantes tienen el mismo nivel de competencia comunicativa, debemos considerar que algunos necesitarán ajustar el mensaje y otros deberán utilizar los recursos para ampliarlo. Además, cuando hablamos de estrategias comunicativas, debemos examinar los diferentes componentes de una lengua: fonológico, morfológico, sintáctico y léxico. Por poner un ejemplo, en la lengua inglesa, la estrategia de la transferencia de la lengua madre a la lengua meta podría estar presente fonológicamente,  al utilizar la consonante sorda /s/ en lugar de la sonora /z/ al pronunciar la tercera persona del singular en el verbo “goes”. Morfológicamente hablando, encontraríamos esta estrategia en la construcción “the mother of John” en lugar de “John’s mother”. En el campo sintáctico, “he studied for not to fail”, sería la traducción literal de nuestra lengua madre, el español, a la lengua inglesa. Finalmente, el uso de la palabra “sympathetic” en lugar de “pleasant”, por ejemplo, para traducir “simpático”, sería un ejemplo de transferencia en el campo léxico.

Cuando aparecen dificultades en la comunicación, podría ocurrir de dos formas. Por una parte, el hablante prevé el problema y puede o evitarlo e intentar no hablar sobre conceptos que desconoce, o modificar el mensaje, acortarlo o reemplazarlo por otro que si es capaz de producir. Por otra parte, si el problema o dificultad aparece una vez comenzada la conversación, si el hablante no recibe la motivación necesaria, podría abandonar la conversación. Sin embargo, si decide afrontar el problema, podría hacerlo de dos formas, solo o con la ayuda de los demás interlocutores.  Al intentar encontrar una forma de comunicarse por si solo podría utilizar recursos lingüísticos y no lingüísticos. Los lingüísticos estarían basados en su lengua madre o en una tercera lengua, o en la propia lengua meta. En primer lugar, encontraríamos estrategias como transferencia de la lengua madre o de la tercera lengua, mencionada anteriormente, cambio de idioma (“It’s when a toro is running and a toreador kills a toro”), traducción literal (“a vacuum cleaner is a machine for clean the carpet”) o uso de extranjerismos (“to evite problems”). Sin embargo, si las estrategias se basan en la propia lengua meta, encontraríamos reestructuración del mensaje (“it’s a feeeling when you… no… when…”), parafraseo (“I went to one of those places where there are cars and people have fun…”), acuñación de palabras (“the wood-man”), sobre-generalización (“I goed to the cinema”) o recursos para ganar tiempo como repeticiones o muletillas. Los recursos no lingüísticos que podría utilizar un hablante al intentar comunicarse por si solo se refieren al uso de mímica, gestos, dibujos e incluso gráficos.

Contrariamente, el hablante podría decidir pedir ayuda de otros interlocutores para comunicarse (“How do you say …?”). De esta forma podría pedir ayuda directamente o negociar el mensaje a través de peticiones de repetición (“pardon?”), clarificación (“What do you mean by…?”) o confirmación (“Did you say…?”). Aunque también podría pedir ayuda a través de elementos no verbales como el contacto visual o la mímica.

ELECCIÓN DE ESTRATEGIAS

La elección de una u otra estrategia se ve influenciada por diferentes factores. En primer lugar, por la motivación, los estudiantes que están más motivados tienden a utilizar más estrategias. En segundo lugar, por el entorno cultural, ya que ciertas culturas utilizan determinadas estrategias con más frecuencia. Además, el tipo de tarea determina la naturaleza de la estrategia, siendo unas estrategias más apropiadas que otras para una determinada tarea. La edad y la etapa en la que se encuentra el alumno son conceptos claves a la hora de elegir una u otra estrategia, ya que los estudiantes en etapas tempranas tenderán a utilizar estrategias basadas en su primera lengua, como la acuñación de nuevos términos, y los estudiantes más avanzados usarán estrategias basadas en la lengua meta, como por ejemplo el parafraseo. Finalmente, el estilo de aprendizaje del alumno también contribuirá en la decisión de la estrategia.

IMPLICACIONES EN LA ENSEÑANZA

No hay duda de que las estrategias pueden y deben enseñarse en el aula, ya que gracias a la competencia estratégica se fomenta la autonomía en el alumno. Esta es la razón por la que las estrategias deben trabajarse en clase para que puedan llegar a automatizarse con la práctica. Diferentes actividades pueden ayudar al desarrollo de éstas, como representaciones orales o actividades para completar huecos que rápidamente darán pie al uso de estrategias. Finalmente, cabe destacar que los profesores debemos proporcionar oportunidades para usar el idioma a nuestros alumnos, y hacerles conscientes de las estrategias que pueden seguir para llevar a cabo la comunicación con éxito.

BIBLIOGRAFÍA

  • Brown, G. and G. Yule (1983) Discourse Analysis. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Canale, M. (1983) From Communicative Competence to Communicative Language Pedagogy. London: Longman.
  • Crystal, D. (1985) Linguistics. Handsworth: Penguin.

Beatriz Martínez Val

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