¿Cómo mejorar el clima del aula para poder disminuir los problemas de conducta de los alumnos?

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Introduccion

Los problemas de comportamiento en las aulas se presentan como una preocupación en aumento en el sistema educativo. Las causas de estos comportamientos parecen ser múltiples.

Un contexto de relevancia en el desarrollo de problemas conductuales es el clima del aula o conjunto de percepciones subjetivas que profesores y alumnos comparten acerca de las características del contexto escolar y del aula.

En relación al clima del aula o el ambiente escolar, la primera corriente en mos­trar su interés por el estudio en este campo fue la corriente cognitivista, señalando la importancia que la percepción tiene a la hora de influir en la realidad misma. Es decir, cada per­sona percibe de modo distinto el contexto en el que se desenvuelve y dicha percepción influye en el comportamiento del individuo en la organización, con todas las implicaciones que ello conlleva. La percepción que los sujetos hacen de la situación está influenciada por cuestiones internas y externas a ellos (aspectos psíquicos, anímicos, familiares, sociales, de educación y económicos que rodean la vida de cada individuo), condicionando su visión del clima (Cano-García, Padilla-Muñoz y Carrasco-Ortiz, 2005).

¿QUÉ ENTENDEMOS POR CLIMA DE AULA?, ¿CUÁLES SON SUS DIMENSIONES?

Numerosos autores se han preocupado por definir el concepto de Clima de Aula y por medir las variables implicadas en este concepto, tanto en educación secundaria (Pérez, 2010, Pérez y López, 2010, Rodríguez y Fernández, 2015), como en escuelas de educación primaria (Gutiérrez, 2007).

Autores como Pérez, Ramos y López (2009), definen el clima social del aula como la percepción que cada miembro del aula tiene sobre la vida interna y diaria de la misma. Esta percepción promueve una conducta individual y colectiva (una forma de relacionarse entre sí y con el profesor, una forma de estar...) que a su vez influye en el propio clima.

Dichos autores, establecen, a partir de su definición, varias dimensiones que conceptualizan el clima del aula. Estas DIMENSIONES son:

  • Dimensión interés: actitudes del profesorado hacia el alumnado.
  • Dimensión satisfacción: cómo de contentos dentro del aula se encuentran los alumnos y cómo es el sentimiento de pertenencia a ésta.
  • Dimensión relación: valoración de las relaciones entre profesorado y alumnado y entre el alumnado.
  • Dimensión comunicación: comunicación entre profesores y alumnos y entre alumnado.

FACTORES QUE AFECTAN AL CLIMA DEL AULA

El clima del aula se crea a partir de varios factores, principalmente las relaciones sociales alumno-alumno y alumno-profesor, siendo el docente el encargado de gestionarlo mediante las normas y la metodología adecuada a cada momento. Sin embargo, no hay que olvidar las características físicas y ambientales del aula, las cuales pueden favorecer dicha gestión.

Por lo tanto, teniendo en cuenta todo lo anterior, y tomando como referencia a Gómez, M. S. (2012), el clima del aula es el resultado de un conjunto de variables o factores que interactúan entre sí. De esta forma, tendremos que tener en cuenta:

  • Espacio físico: distribución del espacio y características físicas y arquitectónicas.
  • Metodología empleada.
  • Alumnado: características socioculturales; variables personales como la motivación, el sentimiento de pertenencia el grupo, etc.; forma de aprendizaje.
  • Características del profesorado: capacidad de liderazgo, relaciones entre los docentes.

¿CÓMO GESTIONAR ESTOS FACTORES PARA DISMINUIR LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA?

En primer lugar, nos centraremos en la Distribución del espacio que tiene un papel muy importante para conseguir un adecuado clima del aula. Dejando a un lado las características arquitectónicas y físicas como luminosidad o acústica, que no está en nuestras manos modificar, nos centraremos en otros aspectos que el docente puede controlar y cambiar para reducir conductas inadecuadas de los alumnos tales como:

Mejorar la distribución de mesas: está opción está en función de la metodología que queramos implantar en el aula: cooperativa, atención individualizada de alumnos… A pesar de ello, una disposición bastante apropiada puede ser la disposición en U, de tal forma que el docente puede atender a todos los alumnos, no existen zonas “sin controlar a simple vista” y facilita la cooperación entre el alumnado.

Cambios frecuentes en la ubicación de los alumnos: una estrategia adecuada para no significar a un subgrupo perturbador o un líder de influencia negativa, es cambiar frecuentemente la ubicación de todos los alumnos, por ejemplo, al principio se puede comenzar por orden de lista, así será una decisión neutral, posteriormente, juntar a un alumno perturbador con otro de influencia positiva o cerca del profesor. Incluso, para generar buen clima de aula se puede “negociar” con los alumnos que un día al mes elijan el sitio en que les gustaría estar.

Otro aspecto importante a considerar y gestionar de una forma apropiada es la Metodología empleada, ya que puede condicionar el clima del aula. Cada docente tiene la libertad de emplear la metodología que le resulte más apropiada. Sin embargo, dependiendo de la asignatura las metodologías son diferentes, por ejemplo, no será lo mismo la metodología empleada en la clase de Educación Física que en la de inglés. No obstante, para que se dé un clima de aula adecuado y se reduzcan los problemas de conducta se debe considerar:

Fomentar una clase participativa frente a la tradicional “clase magistral”. Una clase que conlleve la interacción de los alumnos de forma dinámica y constante. Esta idea va unida a la disposición en U de las mesas.

Permitir las tareas de apoyo entre alumnos, formando grupos cooperativos, frente a la individualidad y a la competitividad que generan enfrentamientos entre compañeros. Esta tarea de apoyo consiste en que el alumno trabaja individualmente, pero ayuda a sus compañeros más próximos, de tal forma, que la actividad se considerará finalizada cuando haya terminado ese grupo cooperativo. Estos grupos de colaboración, no serán siempre los mismos, ya que la ubicación de los alumnos va cambiando según la distribución del espacio mencionada en el apartado anterior; de esta forma a lo largo del curso, todos los alumnos tienen la oportunidad de cooperar y relacionarse con todos sus compañeros.

Realizar una docencia dinámica que permita alternar actividades y tareas de atención, con exposiciones orales de los alumnos, planteamiento de interrogantes, proyecciones audiovisuales, uso de TICs, etc.

En lo referente al alumno, éste representa un factor clave para que se genere un buen clima de aula. Hay muchas variables que el docente debe considerar, como la edad del alumno (no se comporta de la misma forma un adolescente que un niño de los niveles bajos de primaria); la autoestima, las motivaciones e intereses particulares; la procedencia sociocultural; las expectativas; los conocimientos de cada alumno, etc.

Por ello, un aspecto fundamental es considerar esta diversidad e intentar conocer a cada alumno, no sólo en el ámbito académico, sino en el plano personal, en sus intereses, en la relación familiar, ya que las familias suelen ser un respaldo para el docente. Si el docente se preocupa por conocer en profundidad a cada alumno, podrá conseguir el control del aula, lo que genera un correcto clima para el aprendizaje y para evitar los problemas conductuales.

Finalmente, el factor profesor es un elemento crucial para fomentar un determinado tipo de clima de aula. Al igual que en los alumnos, en el profesor existen muchas variables como: años de experiencia, motivación, carácter, compromiso personal, satisfacción laboral, etc. A pesar de las características personales de cada docente, hemos de partir de la premisa que el profesor es un líder para el grupo, y como tal debe actuar.

Lo ideal es adoptar una posición intermedia de liderazgo, ni autoritario ni liberal, sino un liderazgo democrático y socioemocional. Este tipo de liderazgo equilibra los tres elementos que están directamente implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje: profesor-alumno y currículo. Con este tipo de liderazgo se atiende el plano cognitivo y el socioemocional, aspecto clave, ya que cuando faltan las competencias emocionales surgen los conflictos y los problemas de conducta, generando un clima de aula inadecuado.

CONCLUSIÓN

El clima social del aula es una de las variables contextuales que más intervienen en los problemas de conducta de los alumnos; por lo tanto, conseguir un adecuado clima de aula debe ser un fin en sí mismo, ya que es la base para que se puedan generar situaciones adecuadas de aprendizaje y disminuyan los problemas de conducta de los alumnos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Gómez, M. S. (2012). El docente como gestor del clima del aula. Factores a tener en cuenta. Trabajo Fin de Master. Cantabria. Universidad de Cantabria.
  • Gutiérrez, V.E. (2007). Batería de Instrumentos para la evaluación del Clima Escolar en escuelas Primarias. Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
  • Pérez, A., Ramos, G. y López, E. (2010).  Diseño y análisis de una escala para la valoración de la variable clima social aula en alumnos de Educación Primaria y Secundaria. Revista de Educación, 350. Septiembre-diciembre 2009, pp. 221-252.
  • Pérez, A. Ramos, G. & López, E. (2010) Clima social aula: percepción diferenciada de los alumnos de educación secundaria obligatoria, Cultura y Educación, 22:3, 259-281.
  • Rodríguez, J. M. y Fernández, M. J. (2015). Diseño y validación de un instrumento de medida del clima en centros de educación secundaria. Educación XX1, 18(1), 71-98.

REFERENCIAS DE IMÁGENES

Lorena Ramos Martín

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