Reflexiones sobre la regulación de conducta y la gestión de aula

por | 3 noviembre, 2017

Ante la frecuente conflictividad escolar, el profesorado se siente desbordado por la dificultad que supone reconducir conductas arraigadas en el alumnado, sin descuidar la impartición de los contenidos curriculares de las asignaturas correspondientes. Por ello, resulta conveniente recordar algunas consideraciones de profesionales expertos en materia de convivencia, que desde el enfoque de la resolución pacífica de conflictos y de la normativa proactiva, resultan de gran utilidad a la hora de adoptar medidas para la gestión del aula.

En primer lugar, es necesario adoptar una actitud neutral ante los conflictos, entendiéndolos como un desencuentro entre dos personas que, en sí mismos, no son negativos ni positivos; únicamente dependerá de las respuestas que se le den. Como señala Leonor Pérez Casajús, en el curso de formación “Competencias del profesorado para impulsar la convivencia”, organizado por el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra, en el ámbito de la docencia, el conflicto es una ocasión para aprender de la experiencia, si se aborda de una manera programada y con tiempo necesario. Para poder transformar un conflicto es necesario desarrollar ciertas habilidades sociales como la empatía, escucha activa y la asertividad. Así como generar actitudes que faciliten el planteamiento de diferentes soluciones y permitan llegar a acuerdos satisfactorios entre las dos partes. Entre estas actitudes cabe resaltar el separar el hecho conflictivo de la persona y reconocer, desde la autocrítica, que podemos estar equivocados. En este sentido, es necesario recordar la importancia de elaborar en los centros educativos un plan global de tratamiento de conflictos, en donde las fichas de reflexión sean una medida educativa, autónoma o complementaria a la sanción, que guíe el análisis de los conflictos para conseguir acuerdos o compromisos por parte del alumnado. Con el fin de lograr en éste una perspectiva más amplia del conflicto, es conveniente tener en cuenta algunas claves que, en ocasiones, las pasamos por alto, como por ejemplo: la creación de un clima favorable para distanciarse, calmarse y fijar un espacio y momento adecuados. Y, asimismo, analizarlo teniendo en cuenta los cinco pensamientos necesarios:

  • Causal: ¿Por qué ha pasado?
  • De perspectiva: ¿Cómo lo siente y entiende la otra parte? Y, ¿qué necesita?
  • Alternativo: ¿Cuántas soluciones se me ocurren?
  • Consecuencial: ¿Qué pasaría si…?
  • De medios –fin: ¿Qué voy a hacer para transformar el conflicto?

En esta propuesta de reflexión, es necesario hacer especial hincapié en los pensamientos alternativo, consecuencial y medios-fin, para que sea el propio alumnado quien proponga soluciones y se comprometa en modificar su conducta contraria a la convivencia. Asimismo, el profesorado debe valorar si la propuesta de mejora de dicha conducta es real, justa y coherente, fijar un plazo de tiempo, por ejemplo: una semana, para su cumplimiento y pedir la colaboración de las familias.

Con el fin de que el alumnado auto evalúe el cumplimiento del compromiso adquirido durante esa semana y valore, desde la auto-crítica, si la solución alcanzada ha sido real y coherente, propongo aplicar una plantilla de auto-evaluación en la que se desglosan las conductas esperables, en una serie de ítems, redactados en positivo,  que el alumnado debe puntuar del 1 al 3, según el grado de consecución de las mismas. Dicha auto evaluación irá acompañada de una breve entrevista con el profesorado, quien incidirá en las conductas a reconducir, dará el visto bueno o no a esa valoración y sugerirá propuestas de mejora. A continuación, expongo a modo de ejemplo, la plantilla de auto-evaluación con el desglose de ocho conductas positivas para al buen funcionamiento de un aula.

CUESTIONARIO DE AUTO-EVALUACIÓN DE LA CONDUCTA EN EL AULA

Evalúa tu compromiso de respetar las normas de aula de esta semana. Señala con una cruz, del 1 al 3, cada uno de los apartados que figuran a continuación.

COMPORTAMIENTOS DEL ALUMNADO

Frecuencia en el aula
Mucho (3) Poco (2) Nada(1)

EN CUANTO A LAS NORMAS:

     

Entrar a clase puntuales.

     

Pedir ir al servicio sólo cuando se necesite realmente.

     

Cuidar bien el material y las instalaciones del centro.

     

Permanecer en clase sin beber ni comer chucherías.

     

Utilizar el ordenador sólo con el permiso del profesorado.

     

Levantarse, sólo con el permiso del profesorado.

     

Intervenir en clase, respetando los turnos de palabra.

     

Ser respetuosa tanto con el profesor como con los compañeros.

     
PROPUESTAS DE MEJORA:  

Por otro lado, Leonor Pérez Casajús (2012-2013) en su propuesta de disciplina positiva y normativa de aula, plantea otras posibilidades de intervención ante la conflictividad escolar, entre las que destaco: la necesidad de formar en estilos de resolución de conflictos y habilidades sociales y comunicativas a todos los sectores de la comunidad educativa. En relación con lo expuesto anteriormente, tanto el ponerse en el lugar del otro, como escuchar activamente y expresarse con respeto, sin agredir, son destrezas para afrontar los conflictos de forma positiva, que deben ser enseñadas y fomentadas en los centros educativos. De igual modo, debemos también revisar nuestras actitudes como docentes, hacer un uso positivo del lenguaje y atender las necesidades del alumnado siempre y cuando sean razonables y sean enunciadas también de manera respetuosa.

Además de otras intervenciones a nivel de metodología y de atención a la diversidad, no hay que olvidar la importancia de fijar una normativa de aula y unos límites claros, durante las primeras semanas de curso, para estimular el buen funcionamiento del grupo-clase.  Dichos referentes normativos son necesarios para que, el alumnado aprenda a regular su conducta, mediante el conocimiento de sus derechos y sus deberes, de ahí que deban enunciarse también las consecuencias, consensuadas con el grupo, al incumplimiento de los mismos. Se trata, por lo tanto, de un aprendizaje vital que trasciende lo académico, cuya finalidad última es formar ciudadanos capaces de vivir en sociedad y afrontar los conflictos de manera positiva, sin dañar a nadie ni salir ellos mismos perjudicados.

Bibliografía

  • Caselles Pérez, José F. “Interculturalidad y Educación” (Universidad de Murcia ) en Educatio, nº 22. 2004.
  • Gallego, Gallego, Consuelo: Materiales para la formación del profesorado en Convivencisa V Campaña para la Mejora de la Convivencia en los Centros Escolares de la Comunidad Foral de Navarra. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación. 2011-2012.
  • Pérez Casajús, Leonor: Normas de Aula y Proactividad. Hacia la disciplina positiva. VI Campaña para la Mejora de la Convivencia en los Centros Escolares de la Comunidad Foral de Navarra. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación. 2012-2013.

Carmen Gómez Viu

IES Caro Baroja de Pamplona

 

 

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