La biblioteca escolar en secundaria

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En muchos institutos de secundaria la biblioteca es un espacio desaprovechado. Los libros se agolpan en estanterías, olvidados, algunos cubiertos de polvo y otros escondidos tras vitrinas que impiden la consulta directa, tampoco se promueven actividades que visibilicen los recursos disponibles y que sean atractivas para los más jóvenes. Sin embargo, este espacio guarda muchas posibilidades educativas: es un espacio para incentivar el hábito lector, promover encuentros con escritores, visibilizar exposiciones y proyectos u organizar concursos literarios entre otros. ¿Qué es lo que falla? Una de las posibles causas que Elena Yáguez señala en Guía práctica para el desarrollo y dinamización de la Biblioteca Escolar en Secundaria es la falta de motivación de algunos profesores encargados de la biblioteca (2006, p.11-12). Por ello, desde nuestro punto de vista, es necesario la formación de los profesores que se responsabilizan de las bibliotecas en todos los niveles -organizativo, publicitario, recursos, actividades vinculadas a este espacio, etc.- para exprimir al máximo las ventajas que pueden ofrecer.

Figura 1. Biblioteca

Dada la cantidad de aspectos a tener en cuenta a la hora de encargarse de una biblioteca escolar, en este artículo nos centraremos en aconsejar sobre 1) características del espacio 2) parámetros para confeccionar y revisar la colección de libros, 3) actividades que se llevan a cabo en la biblioteca y la difusión de recursos. A la hora de establecer dichas pautas nos servirán como referencia las orientaciones dadas por Elena Yáguez (2006).

¿Qué características debe cumplir un espacio como la biblioteca?

En primer lugar, deben ser zonas tranquilas, bien aisladas y luminosas para propiciar la lectura. Lo ideal sería que nuestra biblioteca contase con grandes ventanales para disfrutar de la máxima luz natural posible y, además, disponer de luz artificial (flexos) que sirvan de apoyo. En segundo lugar, será necesario tener conexión a internet y acceso a ordenadores para que los usuarios puedan realizar consultas y para facilitar la gestión bibliotecaria. Hoy en día, las bibliotecas no solo tienen disponibles obras en formato papel sino también en otros soportes (audios, vídeos por ejemplo -fonoteca y videoteca) que son accesibles gracias al ordenador.

Por otro lado, la disposición del mobiliario y recursos tendrá que estar adaptada a personas discapacitadas o con necesidades especiales tal y como recomienda la IFLA. Para ello, es aconsejable que el espacio sea flexible, lo cual también favorecerá la celebración de diferentes actividades y eventos.

Además, de estos aspectos funcionales, también se debe cuidar el aspecto emocional. La biblioteca, tal y como define Elena Yáguez: debe ser un espacio acogedor, donde apetezca estar y quedarse (2006, p. 38). La decoración animará a la lectura y los propios alumnos pueden ayudar a confeccionarla.

¿Qué parámetros se deben tener en cuenta para confeccionar y revisar la colección de libros?

En las bibliotecas muchas veces se acumulan obras de consulta como diccionarios o enciclopedias que deben dejar paso a las actualizaciones ya que han quedado obsoletos por la evolución que experimenta la lengua y el conocimiento; otras veces las bibliotecas presentan una gran cantidad de clásicos literarios -muchos de ellos repetidos y sin que ningún lector haya recorrido sus páginas en años- que no comparten espacio con otros libros de actualidad que podrían atraer la atención de más lectores. Por ello, es necesario revisar la colección de libros que conforma nuestra biblioteca escolar y tener en cuenta una serie de criterios.

En primer lugar, la IFLA recomienda en el documento Directrices de la IFLA/UNESCO para la biblioteca escolar:

La biblioteca escolar más pequeña debería constar de por lo menos 2500 títulos relevantes y actuales para garantizar un stock de libros equilibrado para todas las edades, habilidades e historias personales. Al menos un 60% del stock debería constar de recursos de contenido no novelístico relacionado con el currículum. Además la biblioteca escolar debería adquirir materiales para el ocio como por ejemplo novelas de éxito, música, videojuegos, videocassettes, DVDs, revistas y pósters…

(2002, p.9)

De esta manera, los libros que se encuentren en la biblioteca no tienen que ser en su conjunto obras literarias, sino que se debe establecer un equilibrio entre obras de consulta de las diferentes materias (60% aproximadamente) y obras literarias (40% aproximadamente). Y para su elección es importante, además de tener en cuenta el currículo, también contar con los intereses de los usuarios. Dentro del colectivo de usuarios no solo nos referimos a los alumnos sino también a profesores e incluso a las familias de los alumnos ya que todos ellos están invitados a hacer uso de la biblioteca escolar.

Así pues, es importante ir incorporando nuevas adquisiciones en la biblioteca para ir renovando la colección y, en la medida de lo posible, adaptarnos a los gustos de la comunidad educativa intentando abarcar la mayor diversidad de temas y de géneros. Para facilitar esta tarea se puede pedir la opinión de los usuarios de la biblioteca habilitando para ello un buzón de sugerencias.

Por último, tal y como reseña la IFLA, la biblioteca escolar no solo está formada por libros sino por otro tipo de recursos como películas o CDS de música, por lo que estos materiales también deberán ir renovándose.

¿Qué actividades se pueden llevar a cabo en la biblioteca y cómo se difunden sus recursos?

En este apartado abordaremos en primer lugar cómo se pueden difundir los recursos ofertados por la biblioteca escolar, para después centrarnos en las actividades que se pueden desarrollar en este espacio.

Es habitual en muchos institutos realizar una visita guiada a las instalaciones del centro al principio del curso académico. Uno de los espacios en los que se centra la atención es la biblioteca. Así pues, el encargado de esta enseña los diferentes recursos y materiales de los que dispone, el sistema de préstamo, las normas de conducta que se deben respetar y resuelve dudas. También es recomendable que la biblioteca cuente con un tríptico informativo de los recursos y su distribución espacial y la organización de actividades para facilitar la búsqueda documental a los alumnos. Por ejemplo, se puede crear una gymkana en las que las pruebas estén relacionadas con la localización de algún volumen específico para que conozcan el sistema de catalogación por signaturas y tejuelos, con la búsqueda de información en algún manual especializado o con la identificación de las secciones de la biblioteca.

Otra posibilidad para la difusión de los recursos disponibles en la biblioteca es contar con una página web que disponga de un catálogo de la biblioteca escolar y en la que se vayan reseñando las novedades. Si no hay opción digital, siempre se puede echar mano de los tradicionales tablones en los que se pueden anunciar recursos y actividades que se lleven a cabo o de un rincón acondicionado para ser el expositor de novedades.

En cuanto a las actividades que se pueden desarrollar en las bibliotecas escolares, destacamos aquellas relacionadas con la animación a la lectura. Para ello, se puede crear un club de lectura para todas las edades en el que cada mes se anime a leer un libro para posteriormente compartir ideas e impresiones con el resto de lectores, se puede concertar la visita con el escritor de algún libro reconocido, celebrar concursos de lectura en voz alta, realizar juegos a partir de la lectura de algún libro, etc. Incluso, Cristina Valdera (2017) apunta que sería interesante que la biblioteca también se convirtiera en objeto, espacio y destino de proyectos ABP para de este modo darle mayor visibilidad.

Así pues, la biblioteca puede ser un espacio muy dinámico e integrar actividades culturales diversas que deben ser difundidas para animar a todos los miembros de la comunidad educativa a participar en ellas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Pemmer,T; Willars, P. (2002). Directrices de la IFLA/ UNESCO para la biblioteca escolar. Recuperado de [06/01/2020]: https://archive.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf

Valdera, C. (2017). 10 propuestas para integrar la biblioteca escolar en proyectos de aula. INTEF (Cedec). Recuperado de [06/01/2020]: https://cedec.intef.es/10-propuestas-para-integrar-la-biblioteca-escolar-en-proyectos-de-aula/

Yáguez, E. (2006). Guía práctica para el desarrollo y dinamización de la Biblioteca Escolar en Secundaria. Ministerio de educación y ciencia (CIDE). Recuperado de [06/01/2020]: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/41010435/helvia/aula/archivos/_13/html/57/plb/Libros%20pdf/Guia%20practica%20desarrollo%20y%20dinamizacion%20de%20la%20BE%20en%20ESO,%20Yaguez.pdf

REFERENCIAS DE FIGURAS

Michal Jarmoluk (2014). Figura 1. Biblioteca [imagen], recuperado de [06/01/2020]: https://pixabay.com/es/photos/biblioteca-libro-lectura-educaci%C3%B3n-488690/

ANA MARÍA ZOMEÑO GURREA 

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