El bebé científico

por | 17 abril, 2018

El científico, ¿nace o se hace?

Una de las asunciones que solemos hacer cuando nos encontramos frente a una persona que ha logrado renombre en el ámbito de la Ciencia – bien sea porque ha desarrollado una investigación de relevancia social, o porque ha conseguido un reconocido premio, o simplemente por tratarse de un gran divulgador científico – es que esa persona es un genio que nació con una alta vocación científica, y que por tanto de manera innata ha estado siempre predestinado a desarrollar una carrera científica.

Si bien esta premisa puede ser cierta en algunos casos, desde luego no es una verdad absoluta.

Todos los niños son curiosos por naturaleza; desde luego algunos más que otros, pero por regla general, todos nacemos con esa curiosidad innata, que nos permite aprender y desarrollarnos como seres humanos.

Ya desde tempranas edades, ciertos niños muestran características y comportamientos concretos que demuestran una tendencia natural hacia la investigación como parte del juego. Son niños que siempre se preguntan el ¿por qué? de las cosas; no se conforman con saber qué algo funciona, quieren saber ¿por qué funciona?, indagar en la esencia y descubrir los maravillosos secretos que hay detrás.

Muchos de estos niños, cuando están en edad escolar y descubren las distintas disciplinas de la Educación, empiezan a mostrar ya una tendencia vocacional hacia la investigación científica. Conforme van creciendo, su curiosidad como juego evoluciona hacia una curiosidad  profesional; y con el apoyo adecuado acaban desarrollándose como científicos.

Sin embargo, muchos otros niños no llegan a mostrar una vocación tan clara hacia la Ciencia. Abarcan otras disciplinas, como el deporte, el arte, las humanidades…, o aparentemente ninguna en concreto.

Y esto no quiere decir necesariamente, que en esa persona no acabe desarrollándose un científico. Ocurre en estos casos, que las influencias externas juegan un papel importante en el desarrollo de este bebé científico, y aparecen elementos motivacionales que hacen que despierten en ellos, la llama de la Ciencia.

Vocación vs. Motivación

La palabra vocación asusta a muchos adolescentes. Suena a tener un don, a ser un elegido, a no tener dudas de lo que se quiere. No siempre es tan fácil “tenerlo tan claro”, pero a veces ocurre y nos encontramos con jóvenes con ya una clara vocación por la Ciencia. Eso no significa que necesariamente vaya a acabar siendo científico. Requiere apoyo de su entorno más cercano, principalmente de su familia y de sus profesores. Esto es vital para la correcta maduración del bebé científico, aunque desgraciadamente no siempre ocurre así, pudiendo acabar en grandes frustraciones.

La motivación por la ciencia, en cambio, es un despertar de algo en la mente de ese niño, de ese adolescente o incluso de ese adulto; que hace que se engendre un embrión de científico.

Esta motivación puede venir por diversas fuentes. Desde programas, revistas de divulgación científica, canales de televisión especializados como “Odisea” o “National Geographic”, documentales científicos como “El Universo de Stephen Hawking” o “Genius”, series como “Big Bang Theory” o “Black Mirror”. Todo es válido, si crea una motivación positiva hacia la Ciencia.

Y además de estos factores externos motivacionales, es fundamental el apoyo familiar y del profesor como agente motivacional. Son muchos los científicos que afirman haber escogido ese camino gracias a aquella profesora de Física y Química de tercero de ESO. Desde luego los profesores somos una pieza fundamental en el fomento de la Ciencia, haciéndola divertida, entretenida y atractiva para los jóvenes estudiantes.

Mamá, quiero ser científic@

El bebé científico ha nacido, y nos ha dicho aquello de “Mamá, quiero ser científic@”, ¿Y ahora qué? ¿Cómo podemos ayudar a su desarrollo?

Son muchos los apoyos que requiere el futuro científico. La investigación requiere perseverancia, tesón, rigor, saber afrontar la frustración de que las cosas no salgan como se quiere.

El miedo al fracaso, y la sensación de no avanzar son dos amenazas que siempre aparecen en algún momento de la carrera científica. Saber enseñar a convivir con esta incertidumbre es algo fundamental de los educadores. No sólo vale con enseñar la Ciencia, hay que enseñar a vivir la Ciencia, su parte bonita pero también su parte más dura.

Es vital también el apoyo institucional y de la empresa privada. Los gobiernos deben crear políticas que fomenten la investigación y el desarrollo, que faciliten la creación de empresas y la salida profesional para el científico. Uno de los mayores elementos desalentadores en la carrera científica, es la falta de proyección profesional. Los jóvenes han de ver que su esfuerzo tendrá una recompensa en forma de un trabajo estable que les permita desarrollarse también como personas. Y desgraciadamente, hoy en día, esa situación no ocurre en nuestro país; y muchos de nuestros científicos, se ven abocados a emigrar o a buscarse la vida en un ámbito laboral más pragmático, alejado de la carrera científica.

Las empresas juegan a su vez un gran papel en el desarrollo y la motivación científica. Generalmente, se suele relacionar la ciencia con la investigación en el ámbito universitario; pero las empresas privadas requieren en muchos casos de la labor científica. Nuevamente, el apoyo institucional al desarrollo de estas empresas se hace vital. La Ciencia muchas veces es una inversión a pérdidas. La investigación no siempre produce beneficios, y las empresas se ven necesitadas del apoyo financiero de entidades y gobiernos que les permita desarrollar esta labor.

Fomento de la Ciencia en alumnos de Secundaria y Bachillerato

Hoy en día, las nuevas tecnologías son una herramienta muy potente para el alimento de la curiosidad científica de los jóvenes. Nuevos medios de comunicación y redes sociales, permiten el acercamiento de conocimiento científico manteniendo a su vez un enfoque actualizado.

Entre estas posibilidades destaca Youtube. Existen numerosos canales relacionados con la Ciencia dentro de esta plataforma, así como “youtubers” focalizados en la divulgación científica, como pueden ser, “SciShow”, que muestra vídeos sencillos que explican diferentes conceptos científicos o “Date un Voltio”, canal en castellano, pilotado por Javier Santaolalla, doctor en Física e Ingeniero en Telecomunicaciones.

Así mismo, existen numerosos divulgadores científicos, que en tono de humor acercan la Ciencia a los jóvenes, como es el caso de “Big Van” formado por 20 científicos, doctores e investigadores en diferentes áreas de conocimiento.

La proyección de películas que abordan conceptos científicos, son una buena opción para darlos a conocer a los alumnos. Buenos ejemplos de estas películas son “Interstellar” o “Particle Fever”

Y claro está, que no podemos dejar atrás, la realización de experiencias en el aula, que salgan de las clásicas prácticas de un laboratorio de Física, Química, Biología y Geología.

Experiencias de cosas cotidianas, que rodean en el día a día a nuestros alumnos, y que por ser tan cotidianas pasan completamente desapercibidas, planteamientos cómo:

  • ¿Por qué usan los bomberos agua para sofocar un incendio? Dando pie a la explicación de la capacidad calorífica del agua.
  • La cocina actual: La cocina molecular. Trabajando las características de los glúcidos, lípidos y proteínas.
  • ¿Calambres y descargas en un tobogán? Explicación de la Electricidad estática. La materia está formada por partículas con carga.
  • El cielo es azul. Tratamiento de la dispersión de la luz.

En definitiva, el científico nace, pero también se hace. Y es en este caso donde la comunidad educativa tiene que trabajar, indagando en las curiosidades de los alumnos, fomentando el rigor, el espíritu crítico y la constancia que el trabajo científico requiere. No sólo llenando la cabeza de teorías y leyes sino también, encendiendo esa bombilla que es nuestro cerebro.

Bibliografía:

Gabriel Gellon, Elsa Resenvasser Feher. “La ciencia en el aula: lo que nos dice la ciencia de cómo enseñarla”. Paidós

▶Catherine L’Ecuyer. “Educar en el asombro”. Plataforma.

▶https://cursos.experciencia.com/

▶Corto documental: El despertar de la vocación científica. https://www.youtube.com/watch?v=ZW870nwsFwI&sns=em

 

Celia Hoyo Morales

 

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