INTRODUCCIÓN
La educación para la salud constituye un elemento esencial del desarrollo integral del alumnado y debe abordarse desde una perspectiva educativa amplia, tanto en contextos formales como no formales. La escuela no solo transmite contenidos curriculares, sino que también favorece la adquisición de hábitos, actitudes y valores que influyen directamente en la calidad de vida de niños y niñas (OMS, 1986; UNESCO, 2017).
Diversos autores destacan la importancia de iniciar la adquisición de hábitos relacionados con la alimentación equilibrada, la actividad física y el autocuidado desde edades tempranas, ya que estas conductas tienden a consolidarse a lo largo del desarrollo personal (Seppilli & Modolo, 1985; Sánchez-Cruz et al., 2013). Desde esta perspectiva, la educación para el bienestar se convierte en una responsabilidad compartida por toda la comunidad educativa.
Los campamentos escolares de verano representan un contexto educativo especialmente adecuado para trabajar estos contenidos, al desarrollarse en un entorno menos estructurado que el aula tradicional y favorecer metodologías activas basadas en la experiencia, la convivencia y el juego. El campamento, entendido como medio educativo, permite aprendizajes significativos en un periodo corto de tiempo, especialmente cuando se fomenta la participación y la motivación del alumnado (Mellado & Mellado, 2006).

El aprendizaje experiencial y lúdico potencia la implicación del alumnado y facilita la interiorización de conocimientos y actitudes, especialmente en la etapa de Educación Primaria (Kolb, 2015). Además, durante el periodo estival se producen cambios en las rutinas diarias que pueden influir en los hábitos alimentarios y en la exposición a determinados riesgos, lo que refuerza la necesidad de intervenciones educativas adaptadas a este contexto (Hopkins et al., 2016).
EXPERIENCIA
Objetivo de la experiencia
El objetivo de esta experiencia educativa fue evaluar los conocimientos relacionados con hábitos alimentarios y nociones básicas de bienestar y prevención de riesgos propios del verano en niños y niñas de entre 7 y 12 años participantes en campamentos urbanos desarrollados en centros escolares de una localidad de tamaño medio del centro de España.
Desarrollo de la experiencia
La experiencia se desarrolló durante el mes de julio en cuatro centros educativos públicos que organizaron campamentos urbanos. Participaron un total de 128 alumnos y alumnas con edades comprendidas entre los 7 y los 12 años.
La intervención educativa se estructuró en dos fases. En primer lugar, se llevó a cabo una sesión introductoria de 30 minutos, de carácter participativo, en la que se abordaron contenidos relacionados con la alimentación equilibrada, la hidratación, la actividad física diaria y la prevención de riesgos habituales durante el verano. Esta sesión se adaptó al nivel evolutivo del alumnado y se fomentó la participación activa mediante preguntas, ejemplos cotidianos y dinámicas breves.

En una segunda fase, el alumnado se organizó en pequeños grupos para participar en una gymkana educativa compuesta por distintas actividades lúdicas y cooperativas. Estas dinámicas incluían juegos de movimiento, pruebas de clasificación de alimentos, actividades relacionadas con la importancia del consumo de agua y circuitos motores adaptados a la edad. El diseño de la actividad se basó en principios de calidad educativa y trabajo en equipo, aspectos considerados clave en iniciativas educativas de este tipo (Springett, 1998; Evans et al., 1994).
Para valorar el aprendizaje, se aplicó un breve cuestionario antes y después de la intervención, compuesto por diez preguntas sencillas adaptadas a la edad del alumnado.
RESULTADOS
Tras la intervención educativa, se observó una mejora generalizada en el número de respuestas correctas en el cuestionario final, lo que indica una adquisición positiva de los contenidos trabajados. Tanto niños como niñas incrementaron su nivel de conocimientos, aunque se detectó un mayor porcentaje de aciertos en el grupo femenino, tanto en la evaluación inicial como en la final.

Asimismo, se apreciaron diferencias iniciales entre centros educativos, relacionadas principalmente con la edad media del alumnado y el tamaño de los grupos. Sin embargo, tras la realización de las actividades, los resultados tendieron a homogeneizarse, lo que sugiere que las metodologías lúdicas contribuyen a reducir desigualdades y favorecen el aprendizaje de todo el alumnado.
Conclusión
Los resultados de esta experiencia refuerzan el valor pedagógico de los campamentos escolares como espacios educativos complementarios al aula. El uso del juego como herramienta didáctica favorece la motivación, la atención y la implicación del alumnado, aspectos fundamentales para el aprendizaje significativo (Mellado & Mellado, 2006; Kolb, 2015).
Entre las principales limitaciones de la experiencia se encuentra la corta duración de la intervención y la ausencia de seguimiento a largo plazo, circunstancias habituales en actividades desarrolladas durante periodos vacacionales. No obstante, los resultados obtenidos muestran que incluso intervenciones breves pueden generar aprendizajes relevantes cuando se diseñan desde una perspectiva pedagógica adecuada y con criterios de calidad educativa (Evans et al., 1994; Springett, 1998). Desde el ámbito educativo, resulta necesario avanzar hacia una integración real de la educación para el bienestar en los proyectos educativos de centro, entendiendo estos contenidos como parte esencial del desarrollo integral del alumnado y no como acciones puntuales o aisladas (Bisquerra, 2020).
La educación para el bienestar desarrollada a través de metodologías activas y lúdicas en contextos no formales, como los campamentos escolares de verano, constituye una herramienta eficaz para promover hábitos saludables, autonomía personal y responsabilidad en la infancia. Estas iniciativas refuerzan el papel educativo de la escuela y contribuyen a formar alumnado más consciente, participativo y comprometido con su propio bienestar (UNESCO, 2017; OMS, 1986).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Bisquerra, R. (2020). Educación emocional para el bienestar. Editorial Síntesis.
- Evans, D., Head, M., & Speller, V. (1994). Assuring quality in health promotion: How to develop standards of good practice. Health Education Authority.
- Hopkins, L. C., Fristad, M., Goodway, J. D., Eneli, I., Holloman, C., Kennel, J. A., Melnyk, B., & Gunther, C. (2016). Camp NERF: Methods of a theory-based nutrition education, recreation and fitness program aimed at preventing unhealthy weight gain during summer months. BMC Public Health, 16(1122). https://doi.org/10.1186/s12889-016-3779-7
- Kolb, D. A. (2015). Experiential learning: Experience as the source of learning and development. Pearson Education.
- Mellado, A., & Mellado, J. L. (2006). El campamento como medio educativo. Estudios de Juventud, 72(2), 45–58.
- Organización Mundial de la Salud. (1986). Carta de Ottawa para la promoción de la salud. OMS.
- Sánchez-Cruz, J. J., Jiménez-Moleón, J. J., Fernández-Quesada, F., & Sánchez, M. J. (2013). Prevalencia de obesidad infantil y juvenil en España en 2012. Revista Española de Cardiología, 66(5), 371–376.
- Seppilli, A., & Modolo, M. A. (1985). Educazione sanitaria. Il Pensiero Scientifico Editore.
- Springett, J. (1998). ¿Qué tipo de calidad para qué tipo de promoción del bienestar? Comité Europeo para el Desarrollo de la Promoción del Bienestar.
- (2017). Educación para la salud y el bienestar en la escuela. UNESCO Publishing.
- Imagen 1: Concepto de fitness con pizarra, objetos de fitness y comida sana. https://www.freepik.es/foto-gratis/concepto-fitness-pizarra-objetos-fitness-comida-sana_1322991.htm#fromView=search&page=1&position=29&uuid=7def7bae-9f52-4069-afc0-6194e7b48fca&query=dieta+y+ejercicio+ni%C3%B1os
- Imagen 2: Esquema gymkana campamento.
- Imagen 3: Fotografía campamento.
Francisco José Prieto Fernández