Estrategias psicopedagógicas para alumnado con déficit motriz

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            Siguiendo a Coll (1990) podemos considerar deficiente motórico "al niño o niña que presenta de manera
transitoria o permanente una alteración en su aparato locomotor debido a un
deficiente funcionamiento del sistema óseo o articular, muscular y o nervioso y
que en grados variables limita alguna de las actividades que puede realizar con
el resto de los niños o niñas de su edad".
Debido a ello pueden
necesitar una respuesta educativa especial y una movilidad, manipulación, comunicación
y/o motivación específica.

            Por tanto, como características generales podemos indicar
que el alumno con deficiencia motriz es aquel que presenta de forma permanente
o transitoria una alteración del aparato motor, debida a una anomalía de
funcionamiento en algún sistema (osteo-articular, muscular o nervioso), que
limita en grado variable alguna de las actividades que pueden hacer los alumnos
de su misma edad. Según el sistema afectado la deficiencia motriz se va a
manifestar con unas características determinadas. Vamos a tratar aquí las que
se presentan con más frecuencia en los centros educativos, especificando las
características genéricas de los estudiantes que resultan afectados por dichas
anomalías.

            La Parálisis
Cerebral
se define como "un
desorden permanente y no inmutable de la postura y el movimiento, debido a una
lesión en el cerebro antes de que su desarrollo y crecimientos fueron
completos"
(Bautista, 1993).

            Teniendo en cuenta el periodo en el que ocurre la lesión,
las alteraciones que se producen van a afectar de un modo diferente al
desarrollo global del niño. Las consecuencias de la parálisis cerebral a nivel
motor van a ser las siguientes:

  1. A nivel ocular, se puede dar con frecuencia estrabismo convergente, apareciendo también dificultades en la organización espacial.
  2. Algunas personas con parálisis cerebral van a ser incapaces de lograr la relajación muscular incluso en reposo.
  3. Debido a diferentes factores que influyen en el desarrollo correcto de la succión, deglución y mascado no se va a producir el ejercicio de movimientos gruesos de mandíbula, labios y lengua, y va a quedar afectado el posterior desarrollo de los movimientos finos y precisos necesarios para el habla.
  4. Dificultades en mantener el control de la postura, realizar movimientos voluntarios y coordinados y mantener el equilibrio.
  5. Imposibilidad de regular los movimientos, por lo que estos suelen ser amplios y bruscos.
  6. Les resulta difícil o imposible controlar sus movimientos y su postura para realizar actividades de motricidad fina.
  7. Presentan alteraciones en el ritmo respiratorio que afectan a la entonación y al ritmo de la palabra que pueden hacer que la comprensión sea difícil.
  8. Se dan problemas en la articulación de los fonemas con omisiones y sustituciones de los mismos.

            Las diversas alteraciones
que se producen van a dar lugar a una gran variabilidad en lo referente al
campo de la comunicación y el lenguaje diferenciándose dos grandes grupos:

  • Los paralíticos cerebrales orales que aunque tengan dificultades pueden utilizar el habla para comunicarse.
  • Los paralíticos cerebrales no orales a los que le resulta imposible utilizar el habla para comunicarse.

            Además, la problemática motriz
va a condicionar el desarrollo de la comunicación afectiva no-verbal que se
establece entre el niño y/o sus familiares que le atienden. Las dificultades
señaladas van a producir un retraso en el desarrollo del lenguaje a nivel
semántico, sintáctico y fonológico, que especialmente van a incidir en la
adquisición del código escrito.

            En las lesiones craneoencefálicas se van a dar
características diferentes en función de la zona afectada y del momento en el
que se produce la lesión. En el ámbito motor se pueden producir problemas
similares a los que se dan en la parálisis cerebral. En el ámbito de la
comunicación y del lenguaje, si han resultado afectadas las áreas de
elaboración del lenguaje, se van a producir una serie de alteraciones en la
expresión oral (pobreza de vocabulario, frases cortas, trastornos articulatorios,
perturbaciones en la emisión de la voz, dificultad para evocar el nombre de
objetos frecuentes, verbos, adjetivos…) y en la comprensión oral entendiendo solo
frases cortas y familiares. En el lenguaje escrito también se pueden producir
alteraciones muy importantes tanto en la lectura como en la escritura (lectura
lenta, sin entonación y ritmo, dificultades en la comprensión más que en el
lenguaje hablado, errores de ortografía arbitraria …).

            Hay otra serie de
alteraciones motrices (espina bífida, poliomielitis, lesiones medulares,
distrofias musculares progresivas) que por ser menos frecuentes no se van a
analizar.

            En las personas con
deficiencia motriz, la ausencia o falta de control de los movimientos va a
dificultar el contacto adecuado con la realidad, limitando el propio
conocimiento y desarrollo y provocando una falta de interés por el medio. Se
puede dar también una dependencia continuada del adulto, lo que en muchos casos
va provocar una actitud de gran pasividad. La actitud de las personas de su
entorno va a condicionar en gran parte su normalización social.

            En relación a su respuesta educativa vamos a estudiar
cuatro aspectos principales:

            a) Aspectos prioritarios: Interacción con su entorno físico y social.Para favorecer la interacción con su entorno físico y social será necesario estar atento a sus expresiones faciales, movimientos oculares, sonidos,  vocalizaciones, cualquier gesto voluntario producido para aprender a darle significado: conseguir y mantener la atención de la persona con la que interactúa, manifestar deseos, necesidades, rechazo, agradecimiento, etc.

            Por lo tanto, en
las interacciones sociales debemos estar atentos a sus miradas, a sus
expresiones de alegría o tristeza, etc., por incipientes o limitadas que sean.
Tendremos que tratar de darles un contenido, que poco a poco tendrá un
auténtico significado funcional, conocido por los demás y que servirá de base
para las nuevas adquisiciones.

            Se deben poner al
alcance de cada alumno, tanto los contenidos de los juegos, como los objetos,
fotos o imágenes para que puedan manipularlos, desplazarlos, conocerlos,
nombrarlos o, en su defecto, señalarlos para expresar el contenido de la
comunicación. El contexto compartido es imprescindible al comienzo del
desarrollo de la comunicación.

            Para facilitarles
esta interacción con los objetos habrá que realizar las adaptaciones necesarias
utilizando determinadas ayudas técnicas. Por ejemplo, si nuestra alumno no puede
nombrar los objetos, ni puede señalarlos con la mano, podemos colocar los
objetos en un panel para que lo señale con el cabezal licornio (varilla que se sujeta
en la cabeza saliendo de la zona frontal o del mentón).

           b) Adquisición de un sistema de comunicación oral o no oral.  Hay que aprovechar el potencial oral de aquellos alumnos y alumnas que emiten palabras, de forma más o menos inteligible, aunque con dificultades en el ritmo, voz o articulación.

            El maestro de
audición y lenguaje colaborará con el profesor tutor para tratar de conseguir
un desarrollo del lenguaje oral funcional, tratando de generalizar lo que el estudiante
ha aprendido en las sesiones individualizadas.

Figura 1: Apoyo del maestro de audición y lenguaje y logopeda.

            Cuando los discentes estén gravemente afectados en su motricidad se les enseñarán técnicas de comunicación distinta de la palabra articulada, utilizando gestos o símbolos gráficos. Los sistemas gráficos (Bliss, Rebus y Sistema Pictográfico de Comunicación) son los más utilizados para los alumnos con afectación motora, debido a su dificultad para realizar gestos manuales. Se diferencian por el mayor o menor grado de abstracción de los símbolos que utilizan, permitiendo de ese modo su adaptación al nivel de los símbolos que utilizan y al grado de desarrollo cognitivo de la persona.

            c) Desarrollo del lenguaje oral y
escrito:
Será necesario aprovechar el potencial de los alumnos, definidos
como orales, para facilitar el aprendizaje de los diferentes contenidos del
área de Lenguaje, aunque presenten errores en la articulación, en el ritmo o en
la voz.

            Para que
determinados estudiantes con una gran incapacidad motora puedan acceder a la
lectura, será necesario la utilización de determinadas ayudas (atriles, pasa
páginas,  manuales, bucales o de cabeza,
escáner para pasar la información de una hoja al ordenador,…

            Para favorecer el
acceso en la escritura de los alumnos que presentan manipulación manual sólo
serán necesarias determinadas adaptaciones para asir correctamente el lápiz. Cuando
no es posible escribir directamente será necesario recurrir a otro tipo de
ayudas (procesadores de voz, ordenador y sus periféricos, ratones adaptados…).
Para el manejo del teclado y del ordenador será preciso también realizar
determinadas adaptaciones bien sobre el alumno o sobre el propio teclado.

            d) Objetivos y contenidos: Para
definir adaptar el currículo de los alumnos con déficit motriz será necesario
conocer su nivel de competencia en:

  1. Movilidad (desplazamiento postura y manipulación).
  2. Comunicación.
  3. Intereses, motivaciones y actitudes.
  4. Necesidades que presentan las diferentes áreas.

            Considerando las dificultades que
presentan en la manipulación, desplazamiento y comunicación habrá que realizar
determinadas adaptaciones curriculares en los objetivos y contenidos. Las
modificaciones a realizar podrán ser:

            a) Modificar el tiempo previsto para
conseguir un objetivo determinado.

            b) Eliminar o introducir
determinados objetivos.

            c) Priorizar determinados objetivos
y contenidos que se consideran básicos para conseguir otros.

            En cuanto la evaluación (Sánchez, 2011) tenemos que indicar que para valorar la competencia curricular de los alumnos será necesario valorar previamente aspectos relacionados con su movilidad y control postural así como su manera de comunicarse. En función de la modalidad expresiva que sean capaces de utilizar habrá que plantear tanto la evaluación como la intervención educativa.

            Para valuar los aspectos
comunicativos habrá que considerar tanto su capacidad expresiva como
comprensiva. Es necesario conocer cuál es la modalidad comunicativa (gestos,
expresiones faciales, palabras, emisiones vocálicas, señalizaciones, recorridos
visuales, etc.) que utilizan para comunicarse con los demás, para adaptar la evaluación
que se realice al tipo de respuesta del alumno, con el fin de posibilitar la
interacción con el profesor. Así, por ejemplo, si se quiere evaluar la
competencia en el reconocimiento de palabras escritas a un alumno que es capaz
de utilizar como modalidad expresiva los recorridos visuales, se le pueden
presentar separadas varias palabras escritas en cartulinas pidiéndole que detenga
su mirada en la palabra requerida.

            La evaluación de los aspectos
comprensivos se hará partiendo de los objetivos curriculares que correspondan
con su edad y nivel de desarrollo. En el caso de los alumnos que tienen el
habla muy afectada será necesario enseñarles sistemas alternativos o
aumentativos de comunicación que les sirvan para expresarse o para adquirir la
lectoescritura y que podrán ser utilizados igualmente en la evaluación del
alumno.

            La evaluación de la movilidad y del
control postural va a aportar información de cara a facilitar la relación del estudiante
con su entorno y para indicarnos las adaptaciones a realizar en el mobiliario y
los materiales didácticos y en la eliminación de barreras arquitectónicas. Así,
para conseguir el máximo nivel de autonomía del discente habrá que utilizar los
recursos necesarios para optimizar su control postural en las diferentes
situaciones que se dan en el aula organizando la clase y los materiales de manera
que le resulten accesibles.

            La evaluación de los aspectos
anteriores va a permitir conocer cuáles son las adaptaciones que serán
necesarias realizar en la situación, materiales y modalidad expresiva para la
evaluación del alumno en las diferentes áreas del currículo. Durante el proceso
de evaluación será necesario recoger las ayudas que se dan al discente y las
estrategias que éste utiliza, con el fin de que orienten las actuaciones a
realizar y las estrategias a utilizar por parte del profesorado en las
situaciones de enseñanza-aprendizaje.

            En cuanto a los recursos materiales y personales
estableceremos que en función de las necesidades del alumno en relación al contexto
educativo habrá que determinar las modificaciones a introducir o los aspectos a
tener en cuenta en la organización del aula y en los recursos materiales a
utilizar para facilitar los procesos de enseñanza-aprendizaje. A su vez, habrá
que realizar las adaptaciones necesarias para facilitar el desplazamiento, la
comunicación, la manipulación y las interacciones de los alumnos y alumnas con déficit
motriz. Hay una serie de aspectos que son necesarios considerar en la
organización del aprendizaje de estos estudiantes como:

  • Agrupamientos del alumnado,
  • Tiempos y horarios, y finalmente,
  • Organización de trabajo realizado por los diferentes profesionales que intervienen (fisioterapeutas, orientadores, maestros de educación especial y de audición y lenguaje,...)

            En el apartado de las necesidades educativas especiales
indicaremos en este apartado que se formularán y enumerarán las necesidades
educativas del alumno tratando de categorizar la información obtenida en el
proceso de evaluación haciendo una simple referencia a lo que éste necesita en
este momento del proceso. Estas necesidades se concretan en capacidades básicas
que debe desarrollar el alumno bien porque se derivan de su propia problemática
o bien porque ya han sido desarrolladas por sus compañeros y son requisitos que
debe reunir el entorno de enseñanza y aprendizaje para compensar sus
dificultades. Enumeraremos alguna de las necesidades educativas especiales más
frecuentes de los alumnos con déficit motórico. Para empezar, necesitan en
líneas generales, la eliminación de barreras arquitectónicas en el centro a fin
de ofrecer la más completa integración posible. 
También demandan puertas amplias, suelos antideslizantes, lavabos
amplios,… Necesitan ser situados a ser posible en la planta baja del centro así
como tener un mobiliario adaptado a sus necesidades además de poder contar con personal
especializado en el centro como fisioterapeutas y psicomotricistas.

Figura 2: Fisioterapeuta realizando ejercicios de motricidad.

            A su vez,  precisan material específico para el uso
correcto de los materiales de trabajo que debido a su déficit (como la falta de
fuerza e inestabilidad de la muñeca) les dificultan las tareas y manejos
manuales.  Finalmente, se les debe de
ofrecer un ambiente enriquecedor con refuerzo de sus logros especialmente de su
autoestima y autoconcepto.

            A modo de conclusión, podemos
indicar que desde un punto de vista cognitivo los alumnos con deficiencia
motora no siempre presentan déficit intelectual. Por ello, pueden seguir el
nivel académico del aula ordinaria siempre que se les facilite la movilidad necesaria
y se atiendan sus necesidades especiales.

Referencia Bibliográfica

  • Bautista, R. (1993). Necesidades Educativas Especiales. Compilación. Málaga: Algibe.
  • Coll, C. (1990). Desarrollo psicológico y educación III. Madrid: Alianza Editorial.
  • Sánchez Cano, M. (2011): La evaluación psicopedagógica. Barcelona: Graó.

Referencias figuras

José Antonio Carmona