Emociones en educación Primaria e infantil

por | 1 marzo, 2018

Este proyecto ha sido llevado a cabo en un colegio público de la localidad de Villarrobledo; de Educación Primaria e Infantil, (C.E.I.P. VIRREY MORCILLO) con alumnos de edades comprendidas entre los 6- 7 años, con su maestra Mª José Honrubia Tolosa.

Hemos desarrollado el tema de las emociones, puesto que están presentes en nuestra vida diaria, y forman parte de nosotros desde que nacemos jugando un papel fundamental a la hora de relacionarse con los demás, además de que nos ayudan a construir nuestra personalidad.

Por lo cual, se puede considerar que el colegio también forma parte del niño y es ahí  donde las emociones también se van  potenciar, por lo que no debemos olvidar tenerlas en cuenta a la hora de trabajar con nuestros alumnos.

Actualmente se les está dando una importancia considerable  en el ámbito de la educación  para que se desarrollen en los niños lo antes posible y permitan de este modo poder conocerse  más a sí mismos  e integrarse en nuestra sociedad, por lo que se ha considerado fundamental usar entre otros aspectos los cuentos infantiles como recurso principal. Por tanto, desde la escuela se debe prestar atención a la educación emocional de los niños, estableciéndose pautas y estrategias de actuación para poder llevarlo a cabo. Además de algunos de estos beneficios nombrados, las emociones tambien afectan a la personalidad del niño, y es necesario saber educarlas para que no afecten ni a su rendimiento escolar ni conductual.

Los objetivos que queremos conseguir con dicho proyecto son los siguientes:

*Desarrollo de la autonomía y satisfacción personal, * seleccionar cuentos apropiados a las necesidades e intereses de los niños en la etapa de Educación Infantil, * identificar emociones propias en sí mismo y en los demás, * tener capacidad de autorregulación  ante situaciones que no le satisfacen e * iniciar actitudes de empatía con sus iguales, como el desarrollo de habilidades sociales.

Trabajar a través de las emociones nos va a ayudar a superar “problemas” puesto que presentamos los conocimientos a cada alumno a través de la vía más adecuada para su mejor  comprensión, desarrollando su imaginación, la creatividad o el control emocional para su adecuado desarrollo. Para  descubrir  e identificar  que emoción experimentamos en cierto momento del día es imprescindible saber gestionarlas. Así, éstas, marcarán un punto de inflexión  entre actuar de una manera u otra.

En primer lugar, tienen que aprender a descubrir sus emociones propias. Un buen momento para ello es después del recreo, ya que en el suceden conflictos, riñas, risas ya que se trata de un momento de juego libre. Es el momento de hablar con ellos, de cómo se sienten, o  qué tendrían que haber hecho para estar más contentos. Siempre que en el aula surja cualquier conflicto o experiencia debemos preguntar a los niños  y aprovechar estas ocasiones. Podemos utilizar un emocionometro con caritas tristes, contentas, enfadadas o miedosas (según la edad introduciremos emociones más fáciles o difíciles) y ellos señalar la carita de su estado de ánimo. Con esta actividad despertaremos su curiosidad, interés y descubrimiento  por cómo nos sentimos. En segundo lugar, y muy unido a la actividad anterior es asociar cada estado de ánimo  con un pictograma visual para que les ayude a reconocer la emoción. Además, podemos hacer juegos de identificación  y reconocimiento; como  colocarse enfrente de la emoción e imitarla. Por último, pondremos en práctica lo aprendido. Para ello necesitarán que les guiemos para que poco a poco aprendan a gestionar por si solos las emociones. Los maestros no nos anticiparemos a las situaciones  que generan las distintas emociones, así por ejemplo si se prevé que van a reñir por un color, hay que acercarnos a ellos y  recordar  cual es la forma de conseguirlo, qué es lo que les hará sentir bien, las diferentes opciones que pueden elegir y al sentimiento que les llevará cada uno de ellas.  Con esto están aprendiendo a perder y a felicitar al compañero por ganar, que va muy unido al desarrollo de la empatía, pero esta emoción  necesita de una enseñanza y dedicación exclusiva.

Todas las emociones que sintamos nos hacen ser quienes somos por lo que requiere de una enseñanza explícita para aprender a identificar  y aceptar nuestros estados de ánimo. Cuando nos sentimos mal buscamos soluciones para estar mejor;  y cuando nos sentimos  bien  repetimos aquellas situaciones que nos han llevado  sentirnos así.

Por ello, he elaborado esta propuesta, con diferentes actividades desarrollada a través del libro “El monstruo de colores” para que poco a poco vayan aprendiendo a expresar con palabras lo que sienten. Las actividades que se han realizado en el desarrollo del proyecto “Así me siento yo”, han tenido una duración de dos semanas. Cada día se trabajaba algo referente a dicho proyecto, aparte de nuestros contenidos propios y programados como tal.

Éste mini proyecto está pensado y se centra en el niño, pretendiendo conseguir su desarrollo integral a través de su acción y participación.

Las sesiones llevadas a cabo son:

Sesión 1: Lectura del libro El monstruo de colores (Llenas, 2012). En esta actividad se narra el cuento de forma oral y sin interrupciones, observando las reacciones de los niños y la manifestación de sus emociones. Cuando terminamos de leer el cuento se planteó una serie de preguntas para comprobar si los alumnos han comprendido el sentido global del cuento e identifican a los personajes.  Finalmente todos los niños realizaron un dibujo en folio de dina 4 sobre el monstruo que más les ha gustado.

Sesión 2: ¿Cómo son los monstruos? sentados en la asamblea se leyó otra vez el cuento y se establecieron paralelismos entre el cuento y el mundo real. Reflexionaron sobre cada uno de los monstruos y la emoción, según los colores. Por ejemplo, el monstruo de color rojo es la emoción del enfado, el monstruo se pone muy nervioso y muy alterado por eso el rojo demuestra un color vivo y feroz como el fuego. Sin embargo el color amarillo representa la calma, la alegría. Se pintó en papel continuo, con pinceles y por equipos, los diferentes colores usados en el libro.

Sesión 3: Emociograma Entre todos se pintan los cinco monstruos. El monstruo de color rojo  representa el enfado; el monstruo amarillo hace referencia a la alegría; el monstruo de color azul simboliza la tristeza; el monstruo de color negro constituye el miedo; y el monstruo de color verde la calma, la tranquilidad. Una vez recortados, los hemos pegado uno debajo del otro en una tira transparente, y hemos realizado un emocionagrama. Arriba se sujeta con una cuerda y se pone en un lugar visible de la clase. Se utilizarán pinzas de diferentes colores donde se pegará, en cada una de ellas, la foto del niño. Estas pinzas se anclarán en la tira transparente en la que cada niño, según como se sienta ese día, señalará con su pinza su emoción. Por ejemplo, si el niño está triste pondrá su pinza señalando el monstruo azul. Este emocionagrama se utilizará a la vuelta del patio para comprobar si los niños han sufrido algún percance o pelea y analizar cómo se encuentran. También servirá para evaluar algunas actividades propuestas.

 

 

 

Sesión 4 Nos maquillamos. Todos los niños se han pintado la cara (con pinturas de carnaval), del color del monstruo que ellos sientan que tienen según el sentimiento o la emoción en la que se encuentren ese día. Se han mirado al espejo para ver si se han reconocido a sí mismos y en voz alta han explicado cómo se sienten.

Sesión 5 Dramatización del cuento. Hemos formado grupos para representar el cuento. Cuando unos actuaban los otros miraban.

Sesión 6 Hacemos caretas. Esta actividad consiste en realizar caretas. Se le dá al niño el patrón de un monstruo en cartulina de color blanca, el cual ellos han tenido que colorear con rotuladores.

Sesión 7: Escondite de emociones. Cada niño, con su careta realizada anteriormente, hemos jugado con todos al escondite. El que cuenta es el monstruo multicolor, es decir, la careta del monstruo de muchos colores, o lo que equivale a todas las emociones mezcladas.

Sesión 8: Tarros de emociones. Han traído de casa, con ayuda de las familias, botecitos de cristal. En ellos han metido papelitos de papel de seda y los hemos puesto en una estantería para que vean y recuerden las emociones que existen. Como novedad al resto de actividades, en esta se añadirá otro monstruo más, el monstruo súper héroe, dónde aquí pondrán su foto cuando hayan hecho alguna victoria, como por ejemplo, en el patio, si han ganado alguna partida de algún juego o algo de mucha alegría para ellos.

Sesión 9: Proyección película del Revés para que observen las diferentes emociones en personajes distintos y aprendan que no tienen que tener miedo a contar cómo se sienten. Después, cada niño dibujará el personaje que más le ha gustado y, con todos los dibujos, se realizará un mini libro que se colocará en la biblioteca de aula.

Sesión 10: Baile y canción. En el aula, los niños han cantado la canción del libro Monstruo de colores.

Todas las actividades tratarán de atender a la diversidad que esto supone, reconociendo que cada niño es una persona única e irrepetible, con su propia historia, necesidades, afectos e intereses. La evaluación se llevará a cabo mediante observaciones para comprobar si se cumplen los objetivos propuestos. La evaluación en todo momento será un proceso global, continuo y formativo.

La organización del espacio y del tiempo utilizada en la actividad es la que llevamos a cabo habitualmente, por meses en parejas de dos, en gran grupo o medio grupo, con   unos momentos fijos y siendo en todo momento flexibles.

Cabe destacar que este proyecto no sólo puede ir dirigido a un grupo clase de primero de Primaria, sino que también se puede generalizar a otros cursos, adaptando el nivel de los alumnos y añadiendo actividades de mayor dificultad.

Hago con especial interés, al término Inteligencia Emocional, el cual ha empezado a tener relevancia en el ámbito educativo y en cierto modo está relacionado con las emociones.

Howard Gardner es reconocido por su Teoría de las Inteligencias Múltiples, por la cual afirma que cada persona posee al menos ocho tipos de inteligencias: Inteligencia lingüística, lógico-matemática, espacial, naturalista, musical, corporal, interpersonal e intrapersonal. Las dos últimas son los dos tipos de inteligencia que forman parte de la llamada Inteligencia Emocional.

Esta teoría señala que no existe una inteligencia única en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades y acentos significativos de cada individuo. Cada persona tiene ocho inteligencias o habilidades cognoscitivas y  desarrolla unas más que otras, por ejemplo: una persona puede no saber leer pero ser capaz de narrar una historia con un extenso vocabulario. De ahí, hemos estado investigando, a la vez que comprobándolo y existen diferentes emociones. Varios autores como Goleman y Bisquerra, han asignado el calificativo de emociones positivas, negativas y neutras basándose en el grado en que afectan al comportamiento de un sujeto. En resumen, las emociones son muy complejas pero todas ellas constituyendo procesos de adaptación.

Con la puesta en práctica de esta propuesta de intervención, se espera fomentar en las aulas el trabajo de las emociones de una forma motivadora.

Esta forma de trabajo permite favorecer un alto nivel de autoestima por parte del alumnado. Además, el maestro deja de ser el protagonista de la clase y es el alumnado el que realiza las actividades guiado por el docente. El grado de implicación variará de unos alumnos a otros, dependiendo de la actividad para, así, conseguir el objetivo que se ha propuesto y  se conseguirá una mayor empatía hacia los niños que les rodean.

Y, lo más importante es que, en ciertos alumnos, se descubrirán determinados problemas ocultos, lo que permitirá poder intervenir lo antes posible.

“Todos somos genios.

Pero si juzgas a un pez

por su habilidad para trepar árboles,

vivirá toda su vida pensando que es un inútil”.

(Albert Einsten, 1916)

 

María José Honrubia

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