Aprovechando el talento innato de los estudiantes. ¿Cómo encontrarlo y moldearlo?

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Cuando llega la temida adolescencia todo el entorno de la juventud parece comenzar a desmoronarse: empiezan los cambios físicos, tiemblan sus valores, se pone en marcha una gran montaña rusa emocional y nace la duda ante la vida y su futuro. En esta etapa, padres y docentes se sienten desorientados. Su forma de educar previa ya no funciona o no completamente, y ya no reconocen a sus hij@s o alumn@s. Han cambiado. Surgen los primeros conflictos: mala comunicación, límites, impotencia...

Este párrafo previo define las ideas tradicionales sobre la adolescencia, pero existe una nueva corriente de pensamiento que se basa en el reconocimiento de que hay un especial talento que cada adolescente debería desarrollar. El talento no está antes, sino después de la educación, y el gran objetivo educativo de la adolescencia es generar su propio talento. Los recientes avances en neurociencia apoyan esta nueva visión de la adolescencia, que se empieza a contemplar como la “nueva Edad de Oro” del aprendizaje. El deseo de autonomía, la búsqueda de la identidad, la toma de decisiones, la exigencia de responsabilidad, están impulsados y hechos posibles por los cambios que experimenta el cerebro del adolescente, que en esta etapa desarrolla y consolida su “cerebro ejecutivo” y su “cerebro social

Debemos introducir en esta etapa las virtudes de una personalidad capaz de resistir las presiones del entorno, pero también capaz de adaptarse a él, de resolver los problemas que plantea. 

Enseñar a los adolescentes a tomar decisiones es el centro de la educación profunda, al fin y al cabo, según la psicología moderna maduramos tomando decisiones.

Figura 1. Adaptabilidad

Entre las necesidades de los adolescentes encontramos entre otras la confianza, el diálogo, la intimidad, la autonomía, las responsabilidades, la seguridad, el afecto, la esperanza, la presencia adulta y la pertenencia a grupos sociales.

Si bien como padres y educadores debemos intentar cubrir todas ellas en la medida de lo posible, en el tema del presente artículo hay otras que serán clave para aprovechar todo su potencial y permitirles ir perfeccionando y puliendo su talento. Será crucial en este sentido tener en cuenta las siguientes carencias a las que, por su juventud, están sometid@s;

  • Información. Si bien en la época actual de la sociedad de la información tienen acceso por el uso de las plataformas digitales (móvil, PCs, tablets, etc) a una ingente cantidad de datos, nuestro deber será proporcionarles las herramientas necesarias para filtrar dicha información y para fomentar en ell@s la actitud crítica hacia los estímulos externos que reciben a diario.
  • Motivación. En un momento en el que la mayoría de las materias que siguen en las aulas no les causan ninguna emoción y que, como comentan en sus círculos y grupos de Whatsapp, atienden por estricta obligación y mandato de sus padres, el crear nuevos contenidos, formas de atraerles a nuestras asignaturas que supongan sorpresa y novedad en ellos, refuerzos positivos, recompensas inmediatas, etc, será vital por nuestra parte para hacer aparecer el talento buscado.
  • Disciplina. Una ardua tarea que muchos docentes sobrevuelan por su personalidad, otros por temor a crearse mala fama, otros por una actitud demasiado “cariñosa” hacia los estudiantes y quien más quien menos por un pasotismo desmedido a causa de los años de profesión pero de todo punto necesaria en nuestros días en que podemos llegar a ser sustituidos por tutoriales de Youtube, aulas virtuales u otras plataforma de educación tan en boga actualmente.

Figura 2. Motivación.

Veamos entonces algunas técnicas y herramientas para trabajar tales necesidades en nuestr@s jóvenes;

Pensamiento crítico

Desde un punto de vista educativo, la razón más importante por la que acuden a diario a nuestros institutos y universidades es aprender a pensar por si mism@s. De nada sirve la memorización de vastas cantidades de cifras, fórmulas, nombres, conceptos y definiciones que vomitarán en los exámenes y pasarán acto seguido a archivar en la carpeta del olvido de sus cerebros a fin de liberar espacio para acometer nuevos tests.

Con esta idea veamos algunos consejos para desarrollar dicho pensamiento autónomo;

  • Animarlos a dar razones (¿Por qué dices eso?, ¿Qué te hace pensar que…?)
  • Que evalúen por ell@s mism@s esas razones expuestas (¿es esa una buena razón?).
  • Que definan sus términos (¿Qué quieres decir con eso?)
  • Animarlos a sacar consecuencias de lo dicho (si haces eso, ¿Qué pasará?)
  • Animarlos a observar otros puntos de vista distintos a los suyos.
  • Animarlos a buscar soluciones por ellos mismos.
  • Animarlos a buscar ejemplos. Inspiración que no copia simple.
  • Animarlos a hacer elecciones.

Figura 3. Pensador

Motivación seductora

Con el fin de atraerles hacia nuestras asignaturas e ir sacando lo mejor de ellos para depurar ese talento congénito probemos algunas herramientas que se han mostrado útiles en los últimos cursos escolares;

  • Establecer metas por conductas medibles
  • Metas progresivamente complejas pero realistas
  • Metas de ejecución (reducir tiempos) no de competición (ganar a otros)
  • Metas positivas
  • Llevar registro de metas conseguidas.
  • Establecer recompensas inmediatas por hitos alcanzados (dentro de una meta)
  • Adecuar los contenidos (en las asignaturas donde sea posible) a los tiempos actuales e incluso mirando 10 años al futuro, quizás el caso más claro es TPR (Tecnología, programación y robótica).
  • Cambiar conceptos negativos como “castigo”, “examen” por otros positivos “posibilidad de aprender algo nuevo” “ejercicio de consolidación”, etc.
  • Intentar asociar las actividades de la clase con los intereses del estudiante: deportes, música, eventos de actualidad, cultura audiovisual, etc.
  • Introducir variedad en la organización y estructura de las clases para no aburrir a los alumnos con una excesiva monotonía.

Disciplina necesaria

En estos tiempos oscuros de pérdida de respeto al adulto, de adicción a las pantallas de los dispositivos digitales, de absoluta desgana por nada que no pertenezca a sus círculos de interés, nuestros adolescentes requieren y en general demandan una figura disciplinaria o se dispersarán por cualquier vereda de distracción en nuestras aulas.

El problema es, como siempre, encontrar un equilibrio entre la motivación y la disciplina, entre el “buen rollo” y la excesiva confianza que nos puede llevar a perderles totalmente e incluso a poner en riesgo nuestra salud mental. Todos hemos conocido a profesores que extraviaron el timón de sus grupos por conceder demasiadas prebendas a los estudiantes con el fin de ganárselos.

Veamos algunos consejos en este sentido;

  • No abusar de los partes. Deben ser una especie de último recurso cuando la situación corra el riesgo de superarnos y poner en peligro nuestra autoridad delante del colectivo.
  • Ser firme delante de ellos y de vez en cuando hacer un recordatorio breve pero contundente de quién manda.
  • Requerir cumplimiento en los plazos de entrega de trabajos y proyectos, pero con cierta flexibilidad en determinadas situaciones.
  • Hacer rodar alguna “cabeza de turco” aleatoriamente, pero con plena justificación para que sirva de muestra al grupo.
  • Hacer ver que nuestra actitud cuando es seria ha sido resultado del desorden en clase y la falta de atención.
  • Importante no confundir disciplina con autoritarismo.
  • Buscar siempre alguna medida de contrapeso cuando se han aplicado correctivos.

Figura 4. Equilibrio

Pero volviendo al asunto que tratamos sobre el talento, su descubrimiento y depuración veamos algunas pautas útiles en nuestro día a día;

  • Si nos decidimos a pedirles deberes intentar que sean novedosos y sobre todo no repetir cosas que ya hicimos en clase. Si, es importante consolidar contenidos, pero sorprendiendo en la medida de lo posible.
  • Intentar que ell@s mismos elijan sus propios proyectos y tareas en el ámbito de aplicación de los conceptos estudiados.
  • También se les puede pedir que evalúen sus propios objetivos.
  • Dar “paga” y responsabilidades. Entendemos como paga aquellos estímulos en forma de notas, positivos o aumentos de la nota media.
  • Elogiar siempre tanto el esfuerzo en la tarea acometida como la estrategia seguida en su ejecución. Los elogios deberían ser concretos.
  • Ayudarles a tener visión global sobre lo estudiado, no quedarse solo en el detalle.

Figura 5. Talento

Resultados

Se ha observado con el paso de los años y la aplicación por mi parte y por otros docentes de parecida línea de pensamiento una mayor autonomía de los adolescentes en nuestras materias y una mejor comprensión de los ítems evaluados al aplicar, si no todas, algunas de las técnicas expuestas.

Por supuesto a esto ha acompañado una mejoría del rendimiento académico computable en comparación con las promociones anteriores a idénticos temarios pero usando las estrategias descritas en cuanto a proyectos, deberes y ejecución de prácticas se refiere.

Su capacidad a la hora de tomar decisiones tales como las optativas a elegir en los años siguientes, los itinerarios no tanto en función de sus compañeros o los deseos familiares sino más a favor de su propia ideología constatan un mayor grado de madurez y la aparición más temprana de su talento natural.

Referencias Bibliografícas

  • Universidad internacional de Valencia (2015) Cómo motivar a los alumnos: recursos y estrategias. Universidadviu. Valencia (España). Recuperado de https://www.universidadviu.es/como-motivar-a-los-alumnos-recursos-y-estrategias/
  • Marina, José Antonio (2014) El talento de los adolescentes. Editorial Ariel.
  • Zamora Reynoso, Norma Verónica (2013). Cómo motivar a los adolescentes de secundaria para mejorar su rendimiento académico. Universidad Pedagógica Nacional. México. Recuperado de http://200.23.113.51/pdf/30125.pdf
  • Rodriguez Rodriguez, Rosa Isabel. De Tena Betancourt, Carmen Luca (2004). Programa de disciplina en la ESO. ¿Cómo puedo mejorar la gestión y control de mi aula? Editorial Aljibe.

Referencias de figuras 

Álvaro Cabrero Villajos

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